Gabriel Omar Batistuta, el "rey León" o "Batigol", el jugador extranjero que más goles lleva anotados en Italia desde que en 1980 se reabrieron las fronteras (172 tantos en 275 partidos en Primera), ya no ruge y a su pesar acaba de batir su récord negativo de partidos oficiales consecutivos sin anotar.
Decir Batistuta siempre ha sido sinónimo de gol, de nombrar a uno de los pocos jugadores elegidos que están casados de por vida con la esencia del fútbol y, con ello, son la gran preocupación para la defensa adversaria que les ve como el peor enemigo posible. Lo ha evidenciado el argentino en todos los campos donde ha estado y, en especial, en un periodo italiano (que inició en julio de 1990 cuando, tras una excepcional Copa América, el Fiorentina le fichó).
En su periplo toscano de nueve años, Batistuta batió todos los récords anotadores del club, situándose por delante del mítico nórdico Kurt Hamrin, quien en el periodo 1957-67 anotó 151 goles con el Fiorentina en la Primera división.
Batistuta, en sus nueve campañas con el club toscano, sumó 152 tantos en la máxima categoría, a los que hay que unir los 16 conseguidos en una campaña 1992-93 en la que el equipo militó en la Segunda división.Esto hizo que la afición, casi desde el mismo momento de su llegada, empezará a bautizarle ya como "Batigol" y le alzarán una estatua (destruida el día de su marcha) en una de las curvas del estadio.
En medio, consiguió el título de máximo goleador de la Primera división italiana, en la campaña 1994-95, con 26 tantos en los 32 partido en que participó.
Al son de sus goles, pese a estar cercano a cumplir los 32 años, el Roma del técnico Fabio Capello no dudó en pagar al Fiorentina por sus servicios, en julio de 2000, unos 35 millones de dólares, y a "Batigol" un contrato trienal que le asegura 15.053 dólares netos diarios.
En su primera campaña como romanista, pese a su maltrecha rodilla, las cosas no le pudieron ir mejor ya que, por fin, logró su sueño de ganar el "scudetto", el objetivo por el que había dejado su "amada Florencia". Un título que unía al campeonato argentino (1990), dos Copas de América (1991 y 93) y una Copa y una Supercopa Italiana (1995-96).
Batistuta había cumplido su objetivo, pero, ambicioso como es y como marca a todo un "matador" del área, no había acabado con sus metas: la próxima es la conquista de la Liga de Campeones de Europa.
Pero las cosas en esta campaña 2001-02 no le están saliendo bien, ni a él ni a su equipo. Ello pese a iniciar la temporada con la conquista de la Supercopa Ia, justo ante su "ex Fiorentina". Y es que Batistuta, pese a no tener problemas de rodilla, ya no es "Batigol". Le falta "su vida" en partido oficial desde el 17 de junio de 2001, cuando anotó en el Roma-Parma (3-1), de la última jornada liguera 2000-01, con el que el equipo romano celebró la consecución del título.
Desde ahí, suma siete partidos consecutivos oficiales sin marcar: cuatro del campeonato liguero italiano, dos de Liga de campeones de Europa y uno de Supercopa Italia.
Es su récord negativo en partidos oficiales consecutivos, pero no en jornadas ligueras ya que con anterioridad la mayor sequía realizadora liguera de Batistuta se había producido en la campaña 1995-96.