Se esperaba todo de ellos, que Gabriel Batistuta anotara y se ubicara entre los máximos goleadores y que Juan Verón se consagrara internacionalmente y ratifique porqué se lo consideraba el emblemático conductor de la selección argentina, que quedó anticipadamente eliminada ayer del Mundial Corea del Sur y Japón 2002.
Ambos dieron señales de lo que se esperaba de ellos en el estreno argentino ante Nigeria,