El béisbol y el atletismo están en pleno corazón del escándalo provocado en Estados Unidos por la aparición de la nueva droga THG (esteroide anabolizante), después de que un gran jurado federal inculpara la víspera a dos importantes personalidades de estas disciplinas.
Greg Anderson, preparador personal del jonronero Barry Bonds, de los Gigantes de San Francisco, y Remi Korchemny, entrenador de las atletas Kelli White y Christie Gaines, figuran entre los cuatro acusados por el fiscal general de Estados Unidos, John Ashcroft, por distribución ilegal de esteroides anabolizantes a docenas de deportistas.
Anderson y Korchemny, junto a Victor Conte y James Valente, presidente y vicepresidentes respectivos de los laboratorios californianos BALCO, son la punta del iceberg que amenaza la credibilidad del deporte estadounidense.
Los cuatro fueron inculpados con 42 cargos, que van desde distribución de esteroides hasta blanqueado de dinero, pero este viernes se declararon no culpables en su primera comparecencia ante el tribunal federal de San Francisco.
Conte, Valente, Anderson y Korchemny escucharon en silencio los alegatos de sus abogados. Todos salieron en libertad condicional, después de pagar fianzas respectivas de 100.000 dólares.