Bélgica y Rusia lucharán mañana viernes por un puesto en octavos de final y por calmar el enojo que ha desatado en sus respectivos países la decepcionante actuación que tuvieron en los dos primeros encuentros del Mundial-2002. El encuentro corresponde a la tercera y última jornada de las eliminatorias en el grupo H y se jugará en Shizuoka a las 15h30 (06h30 GMT).
El juego rampón de Bélgica y Rusia suscitó virulentas críticas en ambos países. En Moscú, tras la derrota ante Japón 1-0, estallaron violentos disturbios en los que jóvenes rusos airados hirieron a cinco estudiantes japoneses, volcaron e incendiaron automóviles y rompieron vidrieras de tiendas y almacenes en el centro de la capital.
Su ausencia sería un duro golpe para el entrenador holandés Guus Hiddink, que prevé imponer un juego ofensivo pero exige mayor realismo a sus atacantes tras el empate (1-1) contra el equipo norteamericano. "En el fútbol moderno, contar con cinco o seis ocasiones de gol en un partido es mucho. Si quieren ganar hay que transformar algunas de ellas", asegura.