Tenemos en agenda varios asuntos sobre los cuales vamos echar una mirada y examinarlos brevemente. Comencemos con dos de ellos; uno que guarda relación con el billete y el otro que va directamente ligado al espectáculo que se da en el Hipódromo Presidente Remón.
Plata en banco
Está por cumplirse la primera semana desde que se instituyó la nueva tabla de premios con un interesante aumento en el porcentaje para la mayoría de los grupos o lotes. No podemos más que aplaudir la iniciativa, porque la misma implica múltiples beneficios para el espectáculo.
De un lado, resulta un merecido aporte para los dueños de caballos, principales motores de la industria hípica, mientras que a corto plazo esto debiera incidir en la cantidad y calidad de caballos que compiten en el Hipódromo Presidente Remón, con lo que se dará una inyección positiva al espectáculo.
Valga decir, que esta nueva bolsa de premios surge en un momento en el que la empresa operadora coquetea con el gobierno y los dueños de caballos para seguir aferrados a la teta hípica y a la de las maquinitas. Ojalá también le guiñen el ojo a los apostadores que, después de los dueños de caballos, son el combustible que hace andar a la industria.
En ese sentido, todavía esperamos que las instalaciones sean más acordes con los vistantes, que la atención sea menos tosca y, sobre todo, que se ponga orden con el laboratorio de análisis para detectar sustancias ilícitas y, de paso, que los jinetes, entrenadores y comisarios nos hagan convencernos de que nuestra hípica tiene más futuro que pasado.
Esperanza
En otro asunto, tras la disputa de la primera carrera válida para la triple corona nacional parece imperar un criterio casi unánime de que estamos en presencia de una de las mejores generaciones de caballos de tres años, por lo menos de los últimos cinco o seis años.
Ello gracias a que, con todo y que el tordillo Gatillo ganó de manera convicente del clásico dedicado a los Delvalle, son muchos los fanáticos que piensan que varios de los caballos de esta generación nos siguen debiendo o tienen mucho que dar.
Es decir, que pese a la gran carrera de Letrado, que escoltó a Gatillo, hay quienes estiman que en el próximo enfrentamiento, el hijo de Forever And Ever lo hará mejor; y eso es mucho decir, porque si este caballo no lo ha dado todo, entonces lo que nos espera por ver puede resultar grandioso.
Igual sucede con Fray Ángélico, que hizo un buen tercer puesto, y todavía se espera que reviente para bien, tras el brillante desempeño en la primera batalla. Esa carrera también sirvió para elevar las acciones de Señalero y Alamo que cerraron el marcador.
Queda el panorama abierto que la disputa de la segunda gema, el 17 de septiembre, cuando se espera que sean nominados la mayoría de los que asistieron a la primera competencia y uno que otro que ha ido madurando. Así que si todo marcha bien, viajaremos a Gulfstream Park con buenas posibilidades en diciembre.
Ojalá que, los dos escenarios anteriores sirvan para mejorar la película de terror que ya estamos cansados de ver.