Al 'Súper Ratón' sólo le quedó el apodo.
El panameño Blas Pérez llegó a Tigres como la posible solución a la anemia llamada gol, su etiqueta de campeón goleador en su país natal y ser un artillero temido en la Copa Libertadores, sólo fueron parte de su currículo, porque con los felinos, no se le notó. Pérez está en deuda con la afición.
El canalero afirmó que se siente en deuda con la afición y el club Tigres, ya que cuando llegó al equipo, prometió goles, primero no especificó cantidad, después por ahí se le escuchó mencionar un número, nueve, la seguridad con la que declaró que marcaría la tenía a gracias a que en cada club al que llegaba, era goleador.
Pero a dos fechas de que termine su primera aventura felina, no reflejó nada de lo que dijo a su llegada, sólo ha logrado convertir tres tantos en 14 partidos disputados, una pobre marca para un artillero.
"No he marcado goles como yo pensaba cuando llegue aquí, para mí no es una producción muy buena", puntualizó.