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Blindan el Maracaná para la final de Copa Confederaciones

Dentro del estadio habrá otros 1.300 guardias privados, después de que el Comité Organizador Local (COL) de la Copa anunciara un aumento de los efectivos.


Un contingente de 10.600 policías y 7.400 militares de apoyo protegerá el domingo la final de la Copa Confederaciones entre Brasil y España en Río de Janeiro, que será el culmen también de una ola de protestas durante partidos de fútbol en pro de mejores servicios públicos en el país.

El tamaño del despliegue queda claro en comparación con los 5.646 agentes que patrullan usualmente las calles de las ciudades de Río de Janeiro y Niterói, que están unidas por un puente y donde viven unos 7 millones de habitantes, de acuerdo con números publicados por la revista semanal Veja.

Dentro del estadio habrá otros 1.300 guardias privados, después de que el Comité Organizador Local (COL) de la Copa anunciara un aumento de los efectivos.

 
Quien no estará presente será la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, según su agenda divulgada hoy, que no prevé "compromisos oficiales" para el domingo.

La jefa de estado recibió abucheos y silbidos durante su intervención en el partido inaugural del torneo entre Brasil y Japón (3-0), que se disputó el 15 de junio en Brasilia.

Esa muestra de desagrado ocurrió al inicio de las protestas, las mayores llevadas a cabo en varias décadas en Brasil, las cuales se extendieron por todo el país a partir del detonante del alza de precio del transporte público en Sao Paulo.

 
Pese a que la movilización no estaba dirigida expresamente contra Rousseff, que tendió la mano a los manifestantes, la explosión de un descontento hasta entonces oculto le ha ocasionado una importante erosión política.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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