Cuando germinó en la Asociación de Escritores de Panamá, tuvo la idea de crear un festival que expresara la multiplicidad, y fueron tirados a la mesa los nombres de varias ciudades emblemáticas del país.
Allí estuvieron Boquete, en la provincia de Chiriquí; Portobelo, en Colón, y San Francisco de la Montaña, en Veraguas.
La opinión de la mayoría apuntó hacia el pueblo de la provincia de Urracá porque el mismo superaba con creces las oportunidades que había en las otras.
¿Y por qué San Francisco de la Montaña? Sencillamente porque la herencia histórico–cultural, con insignia visible de la Iglesia colonial, tenía un peso específico. A ello habría que sumar que ya existía la impronta de la Feria de los Postres y Dulces, que al momento de pensar en el encuentro cultural, ya tenía un quinquenio de vida.
Había más razones para apuntar al sitio, como lo es la existencia de una comunidad solidaria y organizada a través de la Asociación de Sanfranciscanos Unidos. Y eso no es todo, la cercanía a Santiago de Veraguas (17 kilómetros de distancia) y buenas vías de acceso daban un plus que lo convertían en destino inevitable de esta iniciativa que comenzó a tomar fuerza en 2008 y hoy frisa su cuarto aniversario.
Edilberto González cuenta, además, que la accesibilidad de las autoridades y las fuerzas vivas del sector han sido un factor importante para lograr ese contacto con la comunidad y la integración de la misma a las actividades que se producen anualmente; incluso uno de los fundadores del festival creció en San Francisco de la Montaña.
Al igual que en años anteriores, el evento se desarrollará durante todo un fin se semana, incluyendo el viernes, que es el día de la inauguración.