Barry Bonds bateó su jonrón número 71 de la campaña, conectando sobre el primer lanzamiento que vio en el juego ante los Dodgers de Los Angeles, para romper el récord establecido por Mark McGwire en 1998.
Bonds bateó por entre el jardín derecho y el central del Parque Pacific Bell, en la primera entrada, ante un lanzamiento veloz del lanzador coreano de los Dodgers de los Angeles, Chan Ho Park. Al cierre de esta edición, en la tercera entrada Bonds se llevó la cerca para el cuadrangular número 72.
En el primer batazo el astro de los Gigantes de San Francisco bateó un lanzamiento de una bola y ningún strike, su primer intento desde que conectó su jonrón 70 en el Enron Field ante el novato venezolano Wilfredo Rodríguez. Ambos jonrones tomaron la misma dirección.
Después de conectar su cañonazo de 442 pies, Bonds trotó por las bases y fue recibido por sus compañeros de equipo en el plato. Después bajó un momento al vestuario y regresó a la cancha.
Mientras el número "71" parpadeaba en la marquesina y los fuegos artificiales estallaban en los jardines, Bonds abrazó a su esposa, Liz, y a su hija Aisha, así como a su madre.
En un bonito detalle, Bonds conectó su jonrón al mismo momento en que McGwire se aproximaba al plato en el Estadio Busch en San Luis. Hace tres años McGwire rompió el récord de Roger Maris de 61 cuadrangulares, impuesto en 1961, y terminó con 70.
Después que McGwire fue puesto out ante los Astros de Houston, el marcador del estadio Busch mostró brevemente que Bonds había bateado su jonrón 71. Sin embargo, fue tan rápido que la mayoría de los aficionados ni siquiera se dieron cuenta.
Cuando el popular McGwire conectó su jonrón 62 para imponer una nueva marca, recibió saludos, abrazos y felicitaciones por las bases de parte de sus rivales, los Cachorros de Chicago.
En amplio contraste, Bonds, quien jamás ha sido un pelotero querido por aficionados, oponente o incluso algunos de sus compañeros de equipo, no fue saludado ni abrazado por ninguno de los Dodgers en su recorrido por las bases.
Durante la temporada, los Dodgers se mostraron furiosos cuando los Gigantes detuvieron el partido en el estadio Pacific Bell después de que Bonds les conectó el jonrón 500 en contra de ellos.