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Botero levantó el ánimo a Colombia


El colombiano Santiago Botero, campeón del mundo contrarreloj, se ha convertido en una de las principales referencias de un país que busca la tranquilidad social y se encuentra pendiente de despejar su futuro, al parecer, lejos de Kelme, hasta hoy el único equipo profesional en su carrera.
El colombiano más heterodoxo que ha conocido el ciclismo, Santiago Botero Echeverry, se proclamó el pasado octubre campeón del mundo contrarreloj en Zolder (Bélgica) haciendo gala de la misma virtud que le ha hecho ser una "rara avis" en el deporte de su país, su calidad y potencia en las pruebas cronometradas.
Nacido en Medellín hace 30 años, este corredor rubio, de ojos azules, tímido y de potente complexión siempre ha sido visto por los especialistas con una extraña mezcla de admiración y sorpresa. Su progresión en el ciclismo desde que empezó, por casualidad, por el hecho de estar gordo, ha sido meteórica.
Pocos en el pelotón internacional se acercan a las condiciones del ciclista del Kelme. Sus 1,83 metros de estatura y los vatios de potencia acumulados en sus piernas le convierten en un "tanque" poco acorde con el prototipo de corredor colombiano, el enjuto escalador que encarnaron Lucho Herrera y Fabio Parra a finales de los 80.
Campeón de Colombia contrarreloj en 1995, debutó como profesional en 1996, con 24 años. El Kelme fue el equipo que confió en él, una apuesta que se ha revelado acertada y que se plasma en una fértil relación de seis años. Sus primeros triunfos datan de 1997, en el prólogo de la Vuelta a Chile.


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105057
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América