El estadounidense Riddick Bowe, ex campeón mundial de los pesos pesados, solicitó una licencia boxística en el estado de Oklahoma, lo que parece ser un primer paso para su regreso a los encordados luego de un retiro de siete años, incluidos 17 meses en la cárcel.
Según informó este sábado Joe Miller, administrador de la Comisión de Boxeo Profesional de Oklahoma, Bowe presentó su solicitud el viernes y recibió una aprobación preliminar, aunque condicionada a que la entidad apruebe una pelea en ese estado.
El púgil había anunciado el jueves que planeaba su regreso para el 25 de septiembre próximo, cuando planea enfrentar al poco conocido Jeff Lally, en Casino Fire Lake de Oklahoma .
Bowe, quien cumplió 37 años el 10 de agosto, fue liberado a mediados de mayo de una prisión federal, en la que permaneció recluido 17 meses por secuestrar en 1998 a su primera esposa, Judy Bowe, y a los cinco hijos de ambos.
Mientras estuvo en la cárcel el ex campeón pesado perdió casi 70 libras de peso y se sometió a un riguroso régimen de entrenamiento que incluía pesas y correr unos cinco kilómetros diarios.
Bowe (40-1, 32 nocáuts) no necesita una licencia de Oklahoma para pelear en el Casino Fire Lake ya que éste se encuentra en territorio de indígenas americanos, con autonomía jurídica y financiera.
Empero, para obtener el permiso, sí tuvo que someterse a un examen neurológico y pruebas de resonancia magnética ordenadas por la comisión de boxeo de la tribu indígena, las cuales se realizaron en un hospital de Oklahoma.
Miller dijo que las autoridades boxísticas del estado se aseguraron de que había pasado satisfactoriamente los exámenes.
La carrera de Bowe llegó a su fin en 1996 después de que peleara dos veces en polémicos combates contra el alocado polaco Andrew Golota, quien fue descalificado en ambas ocasiones por propinar golpes bajos.
Al terminar el último pleito el norteamericano fue sometido a exámenes neurológicos que evidenciaron un posible daño cerebral, argumento que utilizó su defensa para conseguirle una pena menor por el rapto de su familia.
Durante el juicio, el juez le prohibió boxear debido a su estado mental, pero abogados de Bowe dijeron que la orden fue retirada cuando salió de la cárcel.
El púgil declaró que esperaba realizar unas cuantas peleas de prepararación "antes de intentar disputar el título mundial superpesado, dentro de 18 meses".
Bowe vuelve en busca de la corona mundial
Bowe protagonizó un episodio singular cuando arrojó al cesto de basura el cinturón del Consejo Mundial de Boxeo.