Luego de un frustrante comienzo de temporada, el sueco Kenny Brack, campeón reinante en la Fórmula Indy, reivindicó su fama y con la ayuda de su auto y la buena suerte ganó ayer la edición 83 de las exigentes 500 millas de Indianápolis.
Brack condujo con especial maestría durante las 200 vueltas al óvalo de 2,5 millas (4 kilómetros) de Indianápolis Motor Speedway, y poco a poco fue recuperando terreno luego de arrancar en la octava plaza y quedar algo rezagado.
En su ayuda vinieron también dos hechos fortuitos, pero que forman parte de esa disciplina, como el accidente que sacó de la competencia al líder hasta entonces, el "Holandés" Arie Luyendyk, y los dos galones de combustible que le faltaron al estadounidense Robby Gordon para terminar en el primer lugar.
"La suerte ayuda, pero uno tiene que poner de su parte y me siento especialmente contento porque al fin he encontrado mi forma", dijo un excitado Brack poco después de bajar del podio de premiaciones, bajo los aplausos de los 400.000 espectadores que colmaron la instalación.
Brack le proporcionó al dueño de su escudería, el ex piloto de carreras A.J.Foyt, su primera victoria como propietario del equipo Power Racing.
Foyt ganó las 500 millas de Indianápolis en 1961, 1964, 1967 y 1977 y se retiró en 1993 luego de una fructífera carrera en la Fórmula Indy.
Luyendyk, dos veces ganador del Indy 500, vio frustradas sus intenciones de poner punto final a su ilustre carrera con un éxito de altura, luego de que en la vuelta 118 perdiera el control de su bólido y, tras embestir a otro carro, se estrellara contra el muro de contención de concreto.
El europeo, de 45 años, recibió algunas lesiones menores y se quejó de que "estaba realizando la carrera más perfecta de las que he corrido en Indianápolis hasta que sucedió el accidente".
"Durante mucho tiempo me estaré preguntando cómo pasaron las cosas", dijo el holandés.
Por su parte, Gordon fue víctima de su propia imprevisión cuando, a fin de recortar terreno con Brack en las últimas 36 vueltas, optó por no entrar a los pits (área de reaprovisionamiento de combustible y chequeo mecánico) y pisó a fondo su máquina Dallara-Aurora para quedar varado cuando restaba una vuelta.
"Todo lo que necesitaba era una vuelta más, pero me faltaron dos galones para hacerlo. Sabía que era correr un albur, pero era el único modo de superar a Brack", dijo Gordon.
El chileno Eliseo Salazar finalizó en la última plaza después de estrellar su vehículo en la séptima vuelta contra la cerca interior de la pista.
En otro hecho lamentable de la carrera, un miembro del equipo del piloto Robby McGehee resultó seriamente lesionado en un accidente en los pits.
Steve Fried, jefe del equipo de mecánicos de McGehee, fue arrollado por el conductor Jimmy Kite y se encuentra en condición crítica pero estable, en el Hospital Metodista de Indianápolis.