Un tribunal federal de apelaciones determinó ayer que el mariscal de campo de los Patriots de Nueva Inglaterra, Tom Brady, debe cumplir su suspensión de cuatro partidos que le impuso la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) por su participación en el escándalo de los balones desinflados.
La decisión anula la de un juez inferior y le da la razón a la liga en la pelea legal contra el Sindicato de Jugadores de la NFL (NFLPA por sus siglas en inglés).
Las apelación resolvió la decisión de septiembre del juez Richard Berman en contra de la liga, permitiendo que Brady eludiera temporalmente su suspensión y que le permitió jugar los 16 partidos de la temporada regular y llevar a los Patriots al Super Bowl 50 que perdieron ante los Broncos de Denver.
La decisión, que fue tomada por un panel de tres jueces, podría poner fin al debate legal sobre el escándalo que provocó que durante meses aficionados del fútbol americano discutieran sobre la presión del aire en los balones y la reputación de uno de los equipos más importantes de la liga.