Equipos de trabajadores lograron mantener un enorme derrame de petróleo en un río de Brasil lejos de las afamadas Cataratas de Iguazú y de la ciudad más amenazada por la mancha, dijeron ayer autoridades.
El gobernador del estado sureño de Paraná, Jaime Lerner, afirmó que más de 1,000 obreros usaron barreras flotantes y canales para contener la mancha a 43 kilómetros de la refinería de la estatal Petrobras, de donde el domingo se vertieron cuatro millones de litros de crudo a un afluente del río Iguazú.
"Las acciones preventivas deben ser suficiente para impedir que la mancha llegue a Uniao da Vitoria", declaró Lerner tras sobrevolar el río. La ciudad depende del río Iguazú para abastecerse de agua potable.
La afirmación trajo alivio a los vecinos Paraguay y Argentina, en cuya frontera están situadas las majestuosas cataratas.
La mancha fue contenida a 600 kilómetros de las cataratas, prácticamente despejando la posibilidad de que el mayor derrame de petróleo registrado en Brasill en 25 años llegara a ese destino turístico, lo que tenía consternadas a las autoridades de esos países.
"Si eso sucediera, los daños serían irreparables", advirtió el ministro de Ecología del estado argentino, Miguel Angel Alterach, quien dijo que ya se iniciaron los estudios para enfrentar la situación si una parte del petróleo llega a territorio argentino.
Petrobras, que en enero provocó el derrame de 1,3 millones de litros en la Bahía de Guanabara, en Río de Janeiro, fue multada en 50 millones de reales (28 millones de dólares) por la fuga en Paraná, pero el ministro del Medio Ambiente, José Sarney Filho, afirmó que podría triplicarse el monto por la reincidencia.
La organización ambientalista Greenpeace dijo que el río necesitará años para recuperarse, luego de los graves daños sufridos por las aves y peces del río.