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Brasil asumiría rol activo


Washington.- Brasil parece estar a punto de asumir un papel más activo en la diplomacia hemisférica, pero con sensible cuidado de no perturbar el equilibrio de las relaciones con sus socios inmediatos del Mercosur.
La decisión de un cambio de rumbo, que aún se debate en las más altas esferas de Brasilia, no es fácil porque el ministerio de Relaciones Exteriores, conocido como Itamaraty, tradicionalmente juega la política internacional de Brasil en el tablero mundial, consciente que representa al país más poderoso de Latinoamérica.
Sin embargo, el presidente Fernando Henrique Cardoso considera que ha llegado el momento de asumir una posición más decidida en el concierto de naciones americanas antes de que se agrave lo que diplomáticos aquí ven como un peligroso deterioro en el diálogo interamericano.
Los primeros síntomas del nuevo activismo se vislumbran en dos escenarios que, en la opinión de altos funcionarios, requieren urgente atención.
El primer paso fue la reacción positiva, aunque aun cautelosa, del gobierno brasileño ante una solicitud de Estados Unidos para que Cardoso continúe atento ante la trágica guerra civil en que está sumida Colombia en un momento en que las gestiones del presidente Andrés Pastrana para lograr un cese de fuego con las guerrillas y los comandos paramilitares han quedado estancadas.
Aunque informes de prensa de Brasil indican que la sugerencia de una participación directa de Cardoso, siempre y cuando Pastrana la considere útil, fue transmitida a Brasilia por el general Barry McCaffrey durante su visita a esa capital el martes, otras fuentes calificaron esas informaciones como "exageradas".
Las informaciones también sugieren que McCaffrey, el jefe de la Oficina Nacional Antidrogas del gobierno del presidente Bill Clinton, espera que la entrada de Brasil al proceso de buscar una solución al conflicto saldría al paso a las pretensiones del presidente venezolano Hugo Chávez de abrir contactos directos con las guerrillas colombianas.
En una categórica réplica al plan de Chávez, reiteradamente proclamado en numerosas declaraciones públicas, Pastrana declaró: "Es con cooperación respetuosa y no con intromisiones indebidas, como se preserva la amistad entre las naciones".
Por su parte, ni Colombia ha acudido a la Organización de los Estados Americanos (OEA) para denunciar la injerencia venezolana, como había ocurrido en casos similares en el pasado, ni las consultas entre los embajadores ante la OEA sobre si llamar a una reunión extraordinaria para considerar la crisis de ese país han salido de esa fase, la de las consultas.
En el caso de Cardoso, este ha dejado claro que no tomaría ninguna participación en la crisis colombiana si no fuera por expresiva voluntad de su primer mandatario.
Al mismo tiempo, fuentes diplomáticas aquí y en otras capitales, indican que Cardoso estaría dispuesto a utilizar sus buenos oficios para influir en restaurar alguna calma a la crisis colombiana antes de que esta degenere en un entredicho en el ámbito continental. El mandatario brasileño tiene programado un encuentro con Chávez el 4 de septiembre y se cree probable que en una próxima fecha volverá a reunirse también con Pastrana.
El otro frente que sintió el impacto de la diplomacia brasileña fue ante la consternación que causó en la declaración conjunta de los presidentes Eduardo Frei y Carlos Menem, de Chile y Argentina, respectivamente, de que no asistirían a la próxima Cumbre Iberoamericana a celebrarse en La Habana en noviembre.
Ni bien hicieron su anuncio, Cardoso se esforzó por definir la posición afirmativa de su gobierno con respecto al encuentro, aunque Brasil así como Portugal han sido los dos países menos entusiastas con relación a estas cumbres iniciadas en 1991 por España y México. Aunque la iniciativa estuvo relacionada con la celebración del Quinto Centenario de los viajes de Cristóbal Colón, paulatinamente las cumbres se convirtieron en reuniones de concertación política similares a las del Grupo de Rio, que aprovechan la ausencia de Estados Unidos para anudar sus posiciones internacionales.
Aunque en el caso de Chile la anunciada decisión de boicotear la reunión de La Habana se debe a su protesta por la acción de un juez español al solicitar a Gran Bretaña la extradición del general Augusto Pinochet, Menem ha dejado entrever que su solidaridad con Santiago también se debe a su renuencia de honrar al régimen de Fidel Castro con su presencia.
En círculos diplomáticos de esta capital se dice que el nuevo ímpetu en Itamaraty por asumir un mayor perfil en la política interamericana ha sido impulsado por la percepción de que Washington no tiene una política coherente o no quiere asumir el liderazgo en asuntos hemisféricos, así como por la actitud mercurial del presidente Menem.
Este último ha sembrado desconcierto no solo en Brasilia, sino en las cancillerías del continente -inclusive la suya-con su sorprendente y fracasada tentativa de asociarse con la OTAN así como con sus contradictorias declaraciones emitidas casi a diario con relación a una supuesta intervención militar en Colombia.
Diplomáticos brasileños tratan de no discutir en público su desconcierto para no herir las susceptibilidades de sus colegas argentinos y los funcionarios del departamento de Estado que frecuentemente comparten sus inquietudes.
Sin embargo, en privado estos diplomáticos no ocultan su irritación con los vaivenes de la política de Menem, a pesar de las repetidas protestas de amistad y cooperación que el mandatario argentino expresa con gran teatralidad cada vez que visita al país vecino.
Así un diplomático se expresó recientemente: "Francamente estamos hartos de los imprevistos de Menem en la arena internacional cuando su propósito es obvio: confudir a la opinión publica y ocultar bochornos como el rechazo de los gobiernos europeos de su ambición de entrar en la OTAN y de los problemas económicos que enfrenta a nivel nacional a solo pocos meses de la elección presidencial".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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