El fútbol a menudo marca el ánimo de Brasil y ayer el país sonríe gracias a la convincente victoria, por 3-0, que la selección femenina construyó ante China en su primera comparecencia en el Estadio Olímpico de Río de Janeiro, donde este miércoles arrancó su andadura en el torneo.
Tres goles festejaron y numerosas razones para soñar con la ansiada medalla de oro se llevaron consigo los aficionados congregados en las gradas del complejo deportivo, ilusionados con la atractiva propuesta del conjunto anfitrión.
Como un equipo dominante y ambicioso y, por tanto, candidato a la gloria en Maracaná se mostró el bando dirigido por Oswaldo Álvarez 'Vadao', superior a su contrario a partir de una intensa presión que le permitió lucir el descaro de Tamires, la electricidad de Marta y la voracidad de sus dos delanteras, Cristiane y Beatriz.
A la sombra de ellas trabajó Formiga, aplaudida con fervor por la consecución de un hito inédito en la historia del fútbol femenino. La veterana centrocampista de Salvador de Bahía, de 38 años, es la única que ha participado en los seis torneos olímpicos disputados desde Atlanta 1996 hasta Río 2016.