Un mar de llanto trajo a su paso el tsunami alemán, que arrasó con la selección de Brasil y dejó a una hinchada sumergida en el dolor, tras golear 7-1 al anfitrión en la semifinal del Mundial 2014.
No solo los pupilos del técnico Luis Felipe Scolari sufrieron la derrota más humillante de la historia mundialista, porque también la gente común en Brasil expresó su sentir a través de sus lágrimas.

Desde el más pequeño hasta el más grande hincha de la Canarinha probó del sabor amargo de la derrota y sintió la deshonra de ser eliminado en su propia casa.
El compromiso de ayer será recordado como un día de luto futbolístico para Brasil, cuyos sueños descansan en paz.





