Brasil se reconcilió con el gol y su afición, y ahora se topa con un viejo conocido en su intento por conquistar su primer oro en el fútbol olímpico.
Cuestionados tras un par de desabridos empates que colocaron en duda su clasificación a la segunda ronda, Neymar y sus secuaces de la selección brasileña finalmente despertaron en el cierre de la fase de grupos con un contundente 4-0 sobre Dinamarca para avanzar a los cuartos de final, donde se toparán el sábado con Colombia.
Se trata de la misma instancia donde ambas selecciones chocaron hace dos años en la Copa del Mundo, un partido que ganó Brasil pero del que Neymar salió con una fractura de vértebra que lo marginó por el resto del torneo, incluyendo la histórica paliza 7-1 que Alemania le propinó al anfitrión en las semifinales.
Las alarmas se encendieron en Brasil cuando el delantero del Barcelona llegó cojeando y con un tobillo vendado a Sao Paulo. Neymar no se entrenó el viernes, aunque debe estar disponible para enfrentar a Colombia.
Más le vale estar listo. Las esperanzas de toda una nación recaen sobre sus hombros para ganar el único título que falta en las vitrinas de la Verdeamarela.
"Necesitamos que esté listo para jugar el sábado", dijo el técnico de Brasil, Rogerio Micale.
Neymar elevó el nivel en el partido contra Dinamarca, en el que Gabigol (2), Gabriel Jesús y Luan remecieron las redes. De todas formas, el capitán ha enfrentado críticas por la afición que lo considera indolente, sobre todo en los empates sin goles ante Sudáfrica e Irak en la fase de grupos.
"La mentalidad no cambiará después del último partido", aseguró el ariete. "Daremos todo para ayudar a Brasil a ganar y avanzar".