Por primera vez Brasil no es gran favorito para ganar la Copa del Mundo y el entrenador Luiz Felipe Scolari no duerme pensando en el debut de su equipo el lunes frente a Turquía.
Los seguidores de Brasil ven el grupo C como un fácil calentamiento para las siguientes etapas, pero Scolari está tan preocupado por la amenaza turca que se ha estado levantando a las 3:30 de la madrugada para ver videos de sus últimos partidos.
"Tendremos que trabajar muy fuerte para ganarles. Es un equipo muy bueno", dijo el brasileño de Turquía, que regresa a un mundial desde 1954.
La inesperada victoria de Senegal por 1-0 el viernes sobre Francia encendió la alarma en el campo brasileño y Scolari está decidido a que no le ocurra lo mismo a su escuadra.
"Esto es una alerta para Brasil. Si uno no pone atención y no juega con seriedad no logrará nada", afirmó el popular Felipao.
En especial, Scolari, que mandó a sus jugadores a ver varias horas de videos sobre los partidos de los turcos, teme la amenaza que significa el goleador Hakan Suker.
Felipao ha entrenado a su equipo hasta el cansancio para tratar de bloquear los pases a Sukur y frenar la continuidad del juego.
"Ese es gol de Sukur", gritaba a sus defensas durante los entrenamientos cuando no lograban rechazar de cabeza un tiro de esquina.
En los últimos meses, Brasil ha sufrido una serie de reveses, perdiendo ante equipos como Australia, Honduras, Ecuador y Bolivia, en una racha de derrotas sin precedentes.
Scolari, que asumió las riendas del plantel en junio pasado, detuvo la mala racha, reconstruyó el equipo y ahora parece dispuesto a romper sus principios alineando una formación ofensiva.
Turquía descansa básicamente en Sukur, quien dice que debe recibir mejor servicio para dejar pagando a la defensa brasileña.