En apenas 45 minutos, Ronaldo reavivó la fe de Brasil en una quinta conquista de la Copa Mundial de fútbol.
Visiblemente gordo y sin la velocidad de antes, sin embargo, Ronaldo fue la chispa que llevó a Brasil al triunfo 1-0 sobre Yugoslavia en un fogueo para el mundial de Japón y Corea del Sur en junio.
Luizao anotó el único gol a los 70 minutos, pero toda la atención fue para Ronaldo en su regreso luego de dos años de ausencia.
Sus pases “milimétricos” y un disparo apenas desviado tras una jugada individual suscitaron rugidos de admiración de la multitud que llenó el estadio Castelao en esta ciudad del nordeste.
Si bien no arrolló a Yugoslavia, el equipo al menos parece estar tomando forma.
Ronaldo y Ronaldinho demostraron que se entienden bien y podrían conformar la dupla que busca el técnico Luiz Felipe Scolari. A los 14, Ronaldo envió un pase a través de la defensa para un disparo de Ronaldinho que el arquero yugoslavo Dragoslav Jevric contuvo con esfuerzo.
Siguió con un taco a Edilson y un largo pase a Roberto Carlos para un remate que se fue sobre el travesaño.
A los 32, Ronaldo escapó por el centro y remató, pero Jevric contuvo el disparo con una zambullida espectacular.
El incesante ataque brasileño puso a los yugoslavos contra la pared, que de vez en cuando apelaron al contragolpe, de la mano de Predrag Mijatovic, estrella de la Fiorentina en Italia.
En la segunda mitad, Luizao reemplazó a Ronaldo y el ariete Denilson ingresó por el zaguero Anderson Polga, subrayando una formación netamente ofensiva de Scolari.
El dominio brasileño prosiguió, con Roberto Carlos causando zozobra con sus remates desde fuera del área y las maniobras de Ronaldinho.
La falta de gol hizo impacientar a la hinchada que comenzó a corear el nombre de Romario, a quien Scolario aún no llama a la selección.
El tanto de la victoria cayó finalmente cuando Cafú puso un centro cruzado desde el costado derecho el cual el defensor de Lazio Sinisa Mihajlovic no pudo desviar, y Luizao cabeceó a quemarropa para el 1-0. El próximo amistoso de Brasil será el 17 de abril contra Portugal en Lisboa.