Deportes

Bronce panamericano: anatomía de un triunfo transgeneracional


"¿Queremos ser campeones o parecerlo?". Es la primera pregunta que nos debemos hacer. No es un asunto menor: determina la actitud y el sentido de todo el esfuerzo que de esa decisión se desprenda.
Para comprender en su dimensión global la envergadura del camino que ha de recorrerse es necesario conocer con claridad desde cuáles circunstancias partimos, de qué medios disponemos y cuáles serán necesarios para acometer con garantías el desafío. Pero ante todo, debemos decidir qué actitud estamos dispuestos a asumir los atletas, directivos, personal técnico y médico para alcanzarlo.
El enorme bronce de Yésika Jiménez Luna, en la espada individual femenina de los XIV Juegos Deportivos Panamericanos supone para nuestra esgrima una colosal alegría, pero no un éxito inesperado. Pecaríamos de falsa modestia si no fuésemos plenamente conscientes de lo que ha costado materializar un sueño.
Hace más de 14 años retomamos una senda que, décadas antes, habían iniciado en Panamá nuestros abuelos deportivos, John de Pool y Luis Tovar Jované entre los más grandes, y que la generación de Worthington, Racines, Espino, Quiróz, Wage, Ponce y De León, transformó en laureles regionales y panamericanos.
Esta esencia no se perdió, pero se vio injustamente relegada y carente de apoyos durante largos años en que sólo la fé y tesón de unos pocos logró mantener viva la llama para que, a partir de los primeros años 90, esta vez con Aníbal Illueca Herrando dirigiendo el esfuerzo conjunto, se retomara el proyecto y se iniciara el actual camino de superación coordinada y planificada.
Los últimos 30 años han experimentado la profesionalización, en el sentido literal y de nivel de excelencia, de los deportes de competición, y la esgrima no ha sido una excepción.
El talento natural y el músculo sin pulir no bastan por sí solos para enfrentarse exitosamente a una competencia feroz, motivada y competente.
Conocedores de nuestras carencias económicas y organizativas, nos dispusimos a re-estructurar el talante con el que se salía a competir en nombre de la república de Panamá.
Con el esfuerzo sumado de los comprometidos y con enormes sacrificios personales, se empezó a entrenar y a competir de forma más sistemática, cotejando los métodos y medios nuestros con los de aquellos adversarios que lograban mejores preparaciones y rendimientos.
Por medio del ensayo y error, logramos reintroducirnos en los circuitos regionales americanos y, por primera vez, europeos y mundiales.
Todo superando severas restricciones materiales e institucionales. Se recuperó el consejo y la experiencia de veteranos tiradores; con el apoyo del INDE se contrató a técnicos extranjeros que, con su compromiso, fueron añadiendo método y conocimiento en nuestra esgrima, a la vez que se mejoraban nuestros técnicos nacionales; se peleó encarnizadamente en las pistas internacionales para lograr el imprescindible respeto de los rivales y del arbitraje foráneo. Se inició la conquista de victorias panameñas en los circuitos de copa del mundo y en los campeonatos mundiales absolutos y juveniles.
Institucionalmente, la esgrima panameña mejoró la calidad de sus árbitros y su habilitación internacional; se llegó a la presidencia de la Confederación Panamericana de Esgrima, recién confirmada con la reelección de Anibal Illueca Herrando, y a las comisiones médicas de la misma, así como la elección a las comisiones médica y de disciplina de la Federación Internacional de Esgrima (FIE).
Todos pasos duramente conquistados y que requirieron constancia y criterio. Pasamos de los tiempos, bastante recientes, en los que atleta, armero, médico y jefe de delegación eran la misma sobrecargada persona, a la delegación que ha regresado de los Juegos Panamericanos con esta significativa presea: 5 tiradoras, 1 entrenador y armero, 1 árbitro, la jefa de delegación y el supervisor médico de la prueba panamericana, también panameño.
En una década larga de ardua superación y trabajo, hemos sentado las bases para enfrentarnos a la alta competición en términos más equilibrados, aunque aún faltan enormes lagunas por cuadrar.
Nuestra esgrima ha crecido y mejorado, y con ello también lo ha hecho el concepto de la competición, la catitud y el saber técnico y táctico con que prepararnos a la actual generación de deportistas, arropados por un equipo que hace pocos años no era posible imaginar.
Sobre esta plataforma es que ha logrado Yésika Jiménez, nuestra mejor exponente actual de la escuela que entre todos hemos creado, interpretar una esgrima de alto nivel que con su tesón y disciplina en la preparación y su criterio y voluntad en los momentos decisivos dar un paso importante paso en la superación de nuestros límites.
Su triunfo nos regocija y lo compartimos todos quienes, durante muchos años, hemos dado a nuestra selección nacional lo mejor que tenemos: nuestro honesto esfuerzo y nuestra vountad de superación. Nos queda aún la parte más importante del camino por recorrer. Por Panamá, siempre por Panamá.


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130828
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América