Acertada fue la decisión de “El Canguro” colonense Irving Saladino de poner fin a la temporada 2007, debido a la lesión en su pierna izquierda que, aunque leve, es mejor cuidar.
Como atleta, el panameño ha dado muestra de madurez, ya que, en su caso, primó el deseo de cuidar su salud que el de aumentar sus ganancias esta temporada: en la Final Atlética Mundial, que arranca mañana, en Stuttgart, Alemania, hay un premio de B/.30, 000 para el ganador, más un adicional de B/.100, 000 para los que establecieran algún récord mundial.
“El Canguro” hace bien en tomar el asunto con cautela, pues es consciente de que en el 2008 habrá dos competencias que tendrá que ganar, si pretende vanagloriarse (que no es su estilo) de haberlo ganado todo dentro de la modalidad del salto largo: el Campeonato Mundial Bajo Techo, en Valencia, España, y los Juegos Olímpicos en Beijing, China.
Recordemos que el título planetario en pista cubierta le fue esquivo al orgullo de Colón en el 2006, luego que en el Estadio Olímpico de Moscú, Rusia, el ghanés Ignisious Gaisah lo venciera por un centímetro.
Aunque los campeonatos mundiales son de gran importancia, no nos debe quedar dudas de que la cita histórica para Saladino será en Beijing, donde buscará subirse al podio para que así el nombre de Panamá vuelva al medallero del evento polideportivo más trascendente del orbe, después de más de cinco décadas.
Ojalá que en el 2008 los dirigentes deportivos locales -en especial aquéllos que como energúmenos se pelean el control del Comité Olímpico de Panamá (COP)- hayan puesto fin a sus diferencias.
No podemos aceptar que los objetivos deportivos de Saladino, o cualquier otro atleta local, se vean amenazados por vulgares pleitos y litigios legales, por medio de los cuales ciertos personajes buscan saciar su ego y vanidad rampante.
Aun el COP está suspendido y de la conducta de nuestros dirigentes dependerá que el Comité Olímpico Internacional (COI) lo vuelva a "reactivar".
PA: Y con tantas emociones, ¿no has llorado desde que llegaste?
IS: "¡No! No he llorado. Soy una persona bastante dura para llorar no tengo esa parte emotiva, pero sí soy feliz, muy feliz".
PA: ¿Cómo te sientes con tu familia aquí en tu hogar?
IS: "Muy contento porque están todos reunidos. Faltan algunos, pero están mis hermanos, mis tíos y pronto estarán todos compartiendo en esta tarde".
Ya de su lesión, de sus homenajes, de tantas cosas se ha hablado, pero hay un detalle que tal vez no se sepa. El cual solo el fino oído de los periodistas permite conocer.
Y es que uno de sus rivales, el italiano cuyo nombre no se merece estar en esta historia, tiene una madre que odia a Irving. La señora lo insulta, lo detesta, no soporta la idea de que un panameño destrone a su hijo. Injurias y gritos racistas salen de su boca hacia Irving. Envidia, eso a ti no te molesta. Tú eres más que ellos. Tú eres Campeón. Eso nadie te lo quitará.
Ese eres tú. Canguro del pueblo, pequeño chaval de corazón noble. Tú no lloras. No porque no quieras, ni porque tu espíritu no sepa llorar. He visto en tus ojos una lágrima asomar. Pero se esconde lejos, muy lejos. Porque lo que el mundo ignora hasta hoy es que los Canguros no pueden llorar.