Transcurría la mitad de la pelea, cuando el dominio de Ricardo “Maestrito” Córdoba sobre Luis Pérez, empezaba disminuir.
Eran los indicios de lo que muchos habíamos visto, en las tres peleas anteriores, un más a menos de Córdoba. Pérez logró conectar buenos golpes y la preocupación llegaba, inclusive el público tuvo que meterse varias veces para animar al “Maestrito”.
Pero, no olvidemos algo, esta era su cuarta oportunidad. Córdoba logró un cierre fuerte, algo que faltó en Alemania y Tailandia, además la esquina, encabezada por Celso Chávez, logró sostenerlo de formar correcta y animar al boxeador a conseguir la corona. También hayq ue recordar que la pelea fue en 122 libras y no en 118.
En realidad se lo merecía, el a diferencia de muchos, siempre tiene rivales difíciles. Su premio es justo y merece más.