El alcalde de Santiago, Jaime Ravinet, inauguró ayer una máquina "lavadora de aire" para eliminar parte de los kilos de partículas contaminantes que diariamente ensucian el aire de esta ciudad.
La máquina, cuyo costo de fabricación se estima entre 20.000 y 40.000 dólares, fue instalada en un parque público distante a unas 20 cuadras del centro de Santiago.
Ravinet dijo que no pretende limpiar todo el aire de la ciudad sino combatir las emisiones industriales.
La máquina, diseñada por el autodidacta Pedro Riquelme, utiliza extractores que conducen el aire a cámaras que lavan las partículas a presión, y que luego conducen la suciedad a piscinas o piletas subterráneas dotadas de plantas que absorben contaminantes.
El aire "lavado" es lanzado nuevamente a la atmósfera por un largo tubo vertical que funciona como chimenea.
Teóricamente, la máquina puede absorber unos 20 millones de metros cúbicos de aire cada 24 horas.
Riquelme dijo que unas 300 "lavadoras de aire" podrían limpiar el aire de las dos comunas más contaminadas de Santiago: Pudahuel y Cerro Navia, al poniente.
La "lavadora de aire", que estará a prueba durante seis meses, funciona con electricidad, consume unos seis kilowatts por hora y unos 40 metros cúbicos de agua al mes.