Los Raiders de Oakland no han estado en desde la campaña de 2002, un año después de la última vez que alcanzaron el punto medio de campaña por encima de .500, y un triunfo hoy en Pittsburgh no solo validaría su buen momento, sino que los colocaría en control de su destino rumbo a la postemporada en la segunda mitad del año.
Para ello, Oakland debe vencer a un equipo de al menos .500 por segunda ocasión consecutiva, luego de aplastar la semana pasada a 34-20 a los Jets de Nueva York.