Corresponsal
A la víspera de su reunión ayer con George W. Bush, el presidente colombiano Andrés Pastrana públicamente invitó a Estados Unidos a participar directamente en las negociaciones de paz con la insurgencia que mantiene a su país sumido en una profunda crisis económica y social, apuntando las exitosas gestiones informales de México para lograr un acercamiento entre las partes.
Aunque algunos analistas prevén que la propuesta puede agitar aun más el temor en esta capital ante una eventual intervención militar por un posible fracaso de las negociaciones, Pastrana con todo candor anunció su propósito a los periodistas mientras entre en reuniones con miembros del Congreso, empresarios y los periódicos de esta capital.
"Esta es la primera vez que esta gente (las FARC) están dispuestos a abrir la puerta a la presencia de la comunidad internacional en la mesa de negociación," declaró la agencia Reuters.
Pastrana ya había adelantado su deseo de la presencia de Estados Unidos en la mesa de negociación ante una conferencia de los gobernadores de los 50 estados reunidos en esta capital, cuando dijo que ese será uno de los temas que tocará con el presidente Bush durante su reunión prevista para hoy.
"Yo creo que es muy importante que estén los Estados Unidos sentados a la mesa", señaló.
El mandatario ligó el fortalecimiento del proceso de paz al mejoramiento de la economía y sostuvo que el componente económico es de gran importancia, pues consideró que así se genera estabilidad política mientras se combaten los cultivos ilícitos para ponerle fin al narcotráfico.
En ese renglón se supo que Pastrana ha decidió solicitar a Bush que extienda a Colombia las preferencias arancelarias que gozan los países de la Cuenca del Caribe como uno de los mecanismos para intensificar el comercio y las inversiones con Estados Unidos, en vez de insistir en que Washington añade otros 500 a 600 millones de dólares a los 1,6 mil millones ya aprobados por el Congreso en apoyo del Plan Colombia.
Pastrana enfatizó que busca en Estados Unidos nuevas oportunidades de comercio "para convencer a los grupos guerrilleros de dejar las armas y lograr que los campesinos abandonen la coca e ingresen a la economía legal".
En referencia a su invitación a las autoridades estadounidenses a participar en las negociaciones de paz, el mandatario precisó que de esa manera Washington tendría la oportunidad de discutir cara-a-cara sus diferencias con los líderes de las guerrillas, explicó el mandatario, aparentemente aludiendo a las acusaciones de que las guerrillas cooperan con el narcotráfico.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses expeditamente salieron al paso a la idea, anotando que mientras el proceso de paz iniciado por Pastrana goza del pleno apoyo del gobierno las FARC aún deben dar cuenta del reciente asesinato de jóvenes estadounidenses que trabajaron en comunidades indígenas en Colombia. Unidades de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) fusilaron a dos hombres y una mujer en marzo del pasado años, depositando sus cadáveres a través de la frontera en territorio venezolano.
"Simplemente no podemos tener contacto con las FARC hasta que entreguen los culpables de esos asesinatos a las autoridades colombianas," expresó un portavoz del gobierno.