Bush prefiere hablar sobre los resultados, y sobre la mayor seguridad que respira el mundo después de la caída de Husseim, y no de las armas masivas o de la supuesta amenaza que implicaba el régimen iraquí
En las próximas 48 horas, el republicano George W. Bush y el demócrata John Kerry protagonizarán una de las contiendas electorales, sino la más importante, una de las más decisivas e influyentes en la realidad internacional de los últimos años.
Quien gane asumirá importantes responsabilidades ante su país, la región y el mundo, considerando el poder económico, político y militar de esa potencia, que tras el fin de la guerra fría se ha convertido en un factor unipolar de poder, a considerar en las estrategias de cualquier país del orbe.
¿Cómo puede influir una y otra candidatura en el próximo cuatrienio de Panamá, América Latina y el mundo? La respuesta está en las propuestas de Bush y Kerry. En una reciente visita a cinco estado de Norteamérica, nos quedó la percepción de que el votante estadounidense encuentra en Bush mayor seguridad. No es la situación internacional lo que le preocupa, sino la seguridad de su país; pragmáticamente hablando con Bush se sabe hacia dónde vamos, mientras que aun cuando las formulaciones de Kerry puedan ser muy buenas no hay certeza de que el país estará seguro.
Obviamente se trata de opiniones de votantes que favorecen a George W., porque quienes lo adversan han hecho de la situación de Irak y de la "perdida de empleos", argumentos irrefutables.
Pese a que en debates como el sostenido por el Vicepresidente Dick Cheney y el candidato demócrata a la vicepresidente John Edwards, el primero ha afirmado que la guerras en Afganistán e Irak han sido todo un éxito, el segundo estima que desde la guerra Afganistán se ha convertido en el principal centro de terroristas y el tráfico de opio se incrementó en un 75 por ciento.
El debate se polariza con mayor pasión cuando de Irak se trata. No solo por los 100 mil irakíes muertos desde la invasión, sino porque
De acuerdo a BBC Mundo América Latina no será una prioridad en la política exterior de Estados Unidos, gane quien gane en las elecciones del 2 de noviembre.
La región ni siquiera fue mencionada en los tres debates entre el candidato demócrata, John Kerry, y el presidente, George W. Bush. Incluso los temas que atañen a América Latina -como los tratados de libre comercio- se trataron sólo de una manera superficial.
Kerry, cuando se habló de la pérdida de empleos, señaló que se aseguraría de que los trabajos de los estadounidenses no terminaran en otros países. Richard Allen Greene de la BBC estima que la posición del demócrata es que cualquier acuerdo para liberalizar los mercados debe incluir cláusulas laborales, mientras que Bush opina que los estadounidenses se verán beneficiados a largo plazo por el crecimiento del mercado.
El mandatario apoya el programa de visas para trabajadores temporales, que podría beneficiar a unos ocho millones de indocumentados, pero se opone a conceder una amnistía a los que no tienen papeles.
Kerry también está en contra de una amnistía, pero respalda una reforma que permita la legalización y la reunificación familiar con miras a obtener la residencia permanente.