La historia nos lanza a la cara varios ejemplos de caballos, aunque no lo parezca, que en el mes de noviembre, o en la segunda mitad del año, se transforman positivamente.
Afortunadamente, este “regreso a la vida” coincide con los eventos clasificatorios para la Serie Hípica del Caribe que se realiza en diciembre de cada año, lo cual nos favorece ampliamente debido a que los mejores exponentes del elevaje nacional llegan en su punto a justa regional.
El ejemplo más reciente de lo que señalamos se materializa en “Memento”, cuya victoria en el clásico Raúl Espinosa, disputado hace tres días, sorprendió a muchos, incluyendo a quien estas líneas suscribe.
El hijo de Proud Truth se movió como pez en el agua sobre una pista atestada de fango y dominó con incuestionable superioridad a sus rivales, con lo cual se convirtió en el principal representante panameño para la Copa Confraternidad Hípica del Caribe, en la que desde hace más de 10 años, ningún caballo panameño se ha alzado con los honores.
Al igual que “Memento”, otro caballo de categoría como lo es “El Quiche”, obtuvo la escolta y de paso el derecho a acompañar al primero al evento que enfrenta a los mejores caballos de cuatro años y más edad, criados en los países miembros de la Confederación Hípica del Caribe.
Queda por ver que tanto “Memento” como “El Quiche” mantengan las condiciones hasta el próximo 10 de diciembre, cuando se disputará la Copa Confraternidad y podemos aspirar a una presentación decorosa ante la posibilidad de que la principal carta de Venezuela (Water Jet) no comparezca a la carrera tras su estrepitoso fracaso, justamente el domingo, cuando no lució en el Clásico Simón Bolívar que se disputó en el hipódromo La Rinconada.
No se trata de levantar falsas expectativas, pero por lo visto y lo ocurrido, nuestras posibilidades aumentan.