Antes de viajar hacia México, el púgil Dirceu Cabarca era consciente de lo difícil que sería destronar al campeón minimosca (108 libras) del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), el mexicano Adrián “Confesor” Hernández.
Quizás fue por esa razón que el boxeador istmeño no solo hizo público el objetivo de hacer lo imposible para traerse a Panamá la corona mundial, sino la de dejar una buena impresión en tierras mexicanas.
Al final de esta historia, que tuvo su último capítulo el pasado sábado, Cabarca solo pudo cumplir con una de sus metas: se trajo para la tierra del Canal los aplausos del respetable público mexicano que lo vieron caer por decisión unánime en 12 asaltos.
Según el periodista Geovany Guerrero, de Univision.com, “el canalero resultó un león rasurado, parecía hecho de hule, aguantó los 12 ‘rounds’ de pie, a pesar del castigo que le infringía el ‘Confesor’, quien expuso con éxito por primera vez el título minimosca”.
Cuenta Guerrero que las emociones en el combate llegaron en el cuarto capítulo, cuando Hernández logró impactar un potente derechazo al rostro de Cabarca, quien caminó para atrás dañado, con las piernas flojas. Para fortuna de Cabarca, el mexicano no pudo culminar su obra antes de que sonara la campana.
Al asalto siguiente, la sangre se hizo presente en el compromiso. Cabarca presentaba una herida en el puente de la nariz. Fue este líquido rojo que llevó al campeón mundial a atacar la humanidad de su rival, que se mantuvo de pie, a pesar del incesante castigo.
El cuarto asalto era parte de la historia. Las tres tarjetas de los jueces favorecían a Hernández 39-36.
Falla pronóstico.
Había llegado el quinto acto. En este “round”, el experimentado entrenador mexicano Ignacio “Nacho” Beristáin había pronosticado un triunfo por nocaut para su pupilo. Sin embargo, el golpe letal nunca llegó, a pesar de que fue en este episodio en el que el “Confesor” sacó sus mejores armas, en las que descargó dos derechas poderosas que pusieron mal a Cabarca.
A pesar de este ataque inmisericorde, reveló Guerrero que “el panameño parecía hecho de hule, resistía todo”.
Igual sucedió en el sexto acto, en el que Cabarca demostró tener mandíbula de acero. Incluso en este acto hizo retroceder al campeón mundial con fuertes combinaciones de tres golpes a la cara.
El ataque infernal del monarca de México continuó. Izquierdas y derechas explotaban en la humanidad del panameño que, en vez de retroceder, reaccionaba con mucha furia.
La acción había llegado a su último “round”, que se inició a tambor batiente, en el que el ímpetu de ambos púgiles los llevó a un choque de cabezas. De repente, la ceja izquierda del “Confesor” se abrió. Al instante, su rostro se llenó de sangre, lo que despertó el instinto asesino del panameño que echó para adelante, pero encontró respuesta por parte del campeón mundial.
Cuenta el periodista de Univisión.com que el público terminó de pie, agradeció el esfuerzo de los dos boxeadores. Cabarca alzó los brazos y recibió una fuerte ovación del respetable público.
Los jueces votaron 117-110, 118-108 y 119-112, todos a favor del “Confesor” Hernández.
Continúa el maleficio.
Con esta derrota, Cabarca se convirtió en el undécimo boxeador que falla en el intento de convertirse en el trigésimo campeón mundial nacido en Panamá.
Antes de Cabarca fallaron Walter Tello, Ameth Díaz, William González, Whyber García, Roinet Caballero, Alberto Mosquera, Irving Berry, Edwin Díaz, Ricardo Núñez y José Miranda.