Los mejores golfistas del mundo se enfrentan desde hoy al temible recorrido de Oakmont, en el oeste de Pensilvania, que acoge la 116 edición del Abierto de Golf de Estados Unidos.
Inaugurado a principios del siglo XX, Oakmont Country Club es el campo donde se han celebrado más US Open de la historia y el escenario de la victoria del argentino Ángel Cabrera en 2007, con el resultado (+5) más alto de las últimas décadas.
"No vivo del recuerdo. El US Open del 2007 ya lo gané y esta semana es otro torneo. Siguen siendo los greenes más complicados que he jugado y va a haber muchos putts largos para hacer par", dijo el golfista cordobés, que encara esta edición como un nuevo capítulo junto con otros once ganadores del Abierto estadounidense.
"Al menos la mitad de las cuatro rondas de esta semana van a ser una prueba de supervivencia", advirtió el sudafricano Ernie Els, ganador de dos US Open, uno de ellos la edición de 1994 en Oakmont.
Por su parte, el ganador del primer grande de 2016, el inglés Danny Willett, no parece muy intimidado por el recorrido. "Va a ser muy divertido. Vamos a ver muchas maneras diferentes de jugar este campo y creo que va a ser fantástico", opinó un animado Willett, que viene de conquistar el Masters de Augusta en abril.
La actitud para soportar las penalidades de Oakmont también es la clave del número uno del mundo, el australiano Jason Day. "Para las situaciones estresantes con las que te enfrentas en el US Open hay que tener una actitud positiva independientemente del resultado", dijo Day.