El Once Caldas de Colombia ayer martes en concentración rigurosa a la espera del crucial partido del jueves frente al campeón Boca Juniors de Argentina, por la final de la Copa Libertadores de América, mientras que la ciudad de Manizales respiraba tranquila y contagiada de fútbol.
El técnico Luis Fernando Montoya ordenó la concentración la noche del lunes en la sede campestre del club, en la localidad de Chinchiná -vecina de Manizales-, para darle los últimos retoques al equipo y ajustar la idea táctica, a la vez que buscaba en el silencio del lugar las armas para superar a los dirigidos por Carlos Bianchi.