Sectores interesados se han mostrado inquietos ante la rareza de que todavía no se ha publicado el llamado “libro de clásicos”, en el cual tradicionalmente se presenta la agenda de eventos estelares programados para la temporada respectiva.
El gerente general del hipódromo, Carlos Salazar G., explicó recientemente que el libro está listo, pero que la acción se ha dilatado debido a que se está a la expectativa de que llegue un aporte económico que contribuya a enriquecer el valor de los clásicos programados para el 2010.
La explicación es que con ello se quiere evitar la situación de volver a editar un calendario nuevo en caso de que se concrete la gestión que señalamos arriba.
Mientras eso sucede, la solución ha sido publicar por adelantado los clásicos que se realizarán por mes con el propósito de que los interesados tengan una guía con base en la cual orientar las campañas de sus pupilos.
Aunque la explicación de la empresa tiene sentido, también existe la alternativa de imprimir y distribuir el Calendario de Clásicos con los premios que imperaron durante la temporada recién finalizada y, en caso de recibir el aporte esperado, sencillamente se hacen los anuncios correspondientes, según sea el caso.
No discutiremos el hecho de que el premio es un factor importante, pero para efectos de programación, entrenamiento y estrategia resulta más práctico para los dueños y entrenadores de caballos tener esa guía en sus manos.
A estas alturas del juego, los caballos que están en el área de establos “son los que son”, no creemos que vaya a producirse ningún cambio importante -en la eventualidad de que se produjera un incremento en las bolsas- en concepto de importación, al menos con miras a los clásicos de este año.
Por lo menos así lo vemos nosotros.