Viernes 1 de junio de 2012. Fecha para enmarcar en un cuadro bañando de aquel metal que nos hace sonreír de felicidad. Día en que se estremeció la historia del béisbol panameño. Momento cumbre en la carrera de un pelotero nacido en Boquerón, provincia de Chiriquí.
El día en que el hijo de Inocencia Ríos, a la que todos cariñosamente conocen como “Doña Chencha”, colocó a la tierra del Canal en boca de todos, de los millones de fanáticos que no le pierden pisada al mejor béisbol del mundo.
Su nombre, Carlos Ruiz, al que apodan “Calicho” en Panamá y “Chooch” en Estados Unidos. El pequeño guerrero de la máscara de hierro que hizo lo que nunca nadie pudo imaginar antes de que se escuchara el primer grito de “playball” esta temporada: convertirse en el líder de los bateadores de las Grandes Ligas.
La hazaña de “Calicho” fue conquistada en el Citizens Bank Park, hogar de los Filis. Sus víctimas fueron los lanzadores de los Marlins de Miami. Esa noche fueron tres imparables, entre ellos un doble, que hicieron explosión en cuatro turnos, nuevamente como cuarto en la alineación de Filadelfia.
En aquella mágica noche, las estadísticas revelan que 44 mil 497 fanáticos fueron testigos en el Citizens Bank Park de los cañonazos de Ruiz, que elevaron su promedio ofensivo a .381 (56 incogibles en 147 viajes al plato).
Ruiz celebró al igual que los Filis, que derrotaron 6 por 4 a los Marlins.
El momento cumbre.
El partido de Ruiz había llegado a su fin. El panameño estaba en la cima en ambas ligas, pero había que esperar el desempeño del dominicano Melky Cabrera que, como cuarto bate de los Gigantes de San Francisco, se iba a medir a los Cachorros de Chicago.
Cabrera pegó dos imparables en cuatro turnos, los que no fueron suficientes para superar al hijo de “Doña Chencha”.
Sin incluir la jornada de ayer, Ruiz era líder en ambas ligas, custodiado por Paul Konerko, de los Medias Blancas de Chicago (67 ‘hits’ en 178 turnos), y Cabrera (80 ‘hits’ en 213 turnos), ambos con .376.