Sin embargo, su reputación como entrenador puede necesitar ciertas reparaciones con su dimisión ayer, que puso otro grotesco punto final a su segunda etapa al frente del Real Madrid.
Aunque sea, Camacho duró en el cargo más que en 1998 cuando entrenó al equipo durante 23 días antes de renunciar. En ese momento la temporada aún no había comenzado y su marcha se produjo por un enfrentamiento con el entonces presidente Lorenzo Sanz por el contrato de su preparador físico, Carlos Lorenzana.
Desde entonces había parecido inevitable el regreso de Camacho al banquillo del Madrid. Seis años después, tras haber llevado a España a los cuartos de final de la Eurocopa del 2000 y de la Copa del Mundo de 2002, y de un paso relativamente exitoso por el Benfica de Portugal, fue llamado de nuevo por Florentino Pérez, sucesor de Sanz en la presidencia del club "merengue".
Conocido por ser un partidario de la disciplina, a Camacho se le encargó poner orden a un equipo lleno de jugadores "galácticos" y millonarios cuyo rendimiento estaba claramente debajo de lo esperado, después de la seguidilla de cinco derrotas consecutivas en el final de la temporada 2003/2004.
Entonces parecía estar encantado con el reto. "Me siento como si regresara a casa", dijo. "Aquí es donde llegué como un niño y donde regreso como hombre".
"Vengo con un entusiasmo enorme y mi objetivo es devolver al Real Madrid al sitio donde siempre ha estado y donde siempre debería estar, es decir, en el número uno en España y en todo el mundo".
No sonaba como un objetivo poco realista para una escuadra que reunía el talento de Raúl, el portugués Luis Figo, el francés Zinedine Zidane y el brasileño Ronaldo, además de contar con el también brasileño Roberto Carlos y el inglés David Beckham y que disfrutaba aún del calor de las victorias en la Copa de Europa en las ediciones de 1998, 2000 y 2002.
Es verdad que la fragilidad defensiva del Madrid lo privó de otro éxito en las ediciones 2003 y 2004 del torneo continental, pero Pérez respondió con el fichaje de dos centrales de peso, el argentino Walter Samuel y el inglés Jonathan Woodgate, aparte de contratar al delantero inglés Michael Owen.
Los planes de Camacho se vieron alterados, sin embargo, porque no se fichó al centrocampista francés Patrick Vieira, del Arsenal de Inglaterra.
El Madrid pasó fácilmente la clasificación de la fase previa de la Liga de Campeones del fútbol europeo ante el equipo polaco Wisla de Cracovia, aunque esa vez volvió a mostrar sus problemas defensivos.
"Apático y lento", fue el veredicto de la prensa tras la victoria 1-0 ante el Real Mallorca en su primer partido de liga española. Otro triunfo por el mismo resultado ante el Numancia provocó silbidos entre el público que asistió al Santiago Bernabéu.
El equipo de Camacho sufrió la semana pasada una humillante derrota por 3-0 ante el Bayer Leverkusen de Alemania en la primera fase de la Liga de Campeones, y el entrenador ya pareció cuestionar su futuro.
"El Madrid ha jugado un gran fútbol durante dos años y ahora no lo hace", dijo Camacho. "Puede ser que la culpa sea del entrenador, pero tendré que hablarlo con los jugadores".
Camacho cumplió su promesa de elegir a los titulares en función de su estado físico y no de su fama, y el sábado ante el Espanyol dejó en el banco de suplentes a Raúl y Beckham, aunque el equipo no mejoró y perdió 1-0.
El técnico se pasó el entrenamiento del domingo hablando de los problemas del equipo con Raúl y otros futbolistas, antes de supuestamente decidir que los jugadores no eran manejables.
Esta sorprendente confesión de un hombre que desplegó una gran determinación y coraje como jugador, le impedirá cumplir su sueño de reconquistar el Bernabéu como técnico.
Sólo dirigió al Real en seis partidos, incluyendo otro par en la fase de clasificación de la Liga de Campeones.
Pese a contar con un plantel cargado de luminarias como Ronaldo, Zinedine Zidane, Luis Figo y Raúl, el Real sigue sin mostrar su potencial.
El Real marcha octavo en el campeonato español tras tres fechas, a un punto del líder Espanyol.
"Para mí es un día triste, porque significa el fin del trabajo de una persona, un trabajo muy bien realizado y que no se ha visto recompensado.""