Tal como lo anticipamos, ya comenzaron a producirse algunos cambios en el engranaje administrativo del hipódromo.
Como parte de la nueva era de Codere en Panamá, la cual se espera dure 20 años, se anunció que Carlos De Oliveira Jr. asumió desde el 15 de enero el cargo de director de Operaciones Hípicas en reemplazo de Carlos Manuel Salazar Guardia, quien durante 12 años estuvo sentado en el puesto de gerente general y, en tiempos más recientes, fungió como director de Operaciones Hípicas.
Carlos De Oliveira Jr. es un ejecutivo brasileño que tiene varios años vinculado a la administración del hipódromo de Panamá, a donde llegó traído de la mano de Codere América gracias a su trabajo en otros negocios de la empresa en Suramérica.
En Panamá, ha pasado por una etapa de aprendizaje y conexión con el temperamento de los hípicos locales para, finalmente, recibir la oportunidad de supervisar la operación del negocio que mueve decenas de millones de dólares al año.
No esperamos que De Oliveira se convierta en una suerte de mesías y salve la hípica panameña porque eso no va suceder, pero sí confiamos en que le inyecte dinamismo, espíritu joven, creatividad y transparencia para salir del letargo en que está, a pesar de que cuenta con todas las condiciones para estar volando.
El entorno hípico de Panamá no es fácil, por lo que entendemos que próximamente reclutarán a un subdirector de Operaciones Hípicas para que le sirva de sostén a Carlos De Oliveira Jr., cuya falta de experiencia sobre la "cultura panameña" pudiera actuar en su contra si no cuenta con el apoyo de una persona que sepa dónde come la langosta y esté dispuesta a actuar de buena fe.
En lo personal, apostamos al cambio porque estamos convencidos de que uno de los obstáculos que ha impedido que la hípica cale en la gente joven es que se siguen con prácticas de hace 40 años en medio de un mundo que cambió. El reto es salir del estancamiento.
Para lograr lo anterior hay que zafarse de las anclas que impiden el avance; se debe pensar más en los clientes y se debe dotar al hipódromo de una imagen moderna, por decir lo menos. La pelota está en sus manos, señor De Oliveira, esperamos que tome el control y no se deje manipular.