El estado físico y la expulsión del pívot Andrew Bynum se convirtieron en los factores del juego de Los Angeles Lakers que no les permitió aguantar el ritmo final que le impuso el ataque de los Rockets de Houston y perdieron por 107-112 en su campo del Staples Center.
Dragic, de los Rockets, aportó un doble-doble de 26 puntos y 11 asistencias, que lo dejaron como el líder indiscutible del equipo y haciendo que la ausencia del titular Kyle Lowry cada vez se note menos, además de ganarle el duelo individual a Ramon Sessions, el nuevo base y responsable en la dirección del juego de los Lakers.
Los Lakers, que dominaron el juego durante la primera parte para irse al descanso con la ventaja de 59-50, comenzaron a perder el acierto encestador en el tercer periodo y la concentración defensiva y los Rockets llegaron al cuarto periodo tres puntos arriba 81-84.
El equipo de Houston se había aprovechado del nerviosismo de Bynum que no le gustó una entrada que le hizo Dalembert y se fue por él mientras que sus compañeros lo tuvieron que sujetar y los árbitros le señalaron falta técnica.
Pero eso no fue todo lo peor que le podía pasar a los Lakers con Bynum, el pívot titular, nada más comenzar el cuarto periodo hizo un tiro perfecto de gancho a canasta y en su emoción por reivindicar la acción se fue al banquillo de los Rockets para intercambiar algunas palabras.
Los árbitros vieron su acción como una clara provocación y le señalaron la segunda falta técnica que lo envió directoal camerino.