Este solitario gol no refleja en absoluto la aplastante dominación de los bicampeones de Africa (2001 y 2002), pero sí su carencia de orden en las acometidas.
El tanto se produjo a los 65 minutos cuando Samuel Etoo recuperó un balón largo y alto a espaldas de la defensa árabe. El delantero del Mallorca español aceleró hasta el portero, amagó hacia la izquierda y lanzó suave por la derecha para estrellar el balón en las mallas.
Los cameruneses saltaron al campo de juego con la imperiosa necesidad de ganar, a sabiendas de que en su tercer partido de esta fase clasificatoria, contra Alemania, la misión será muy difícil.
El encuentro se desarrolló prácticamente en el tercio del terreno contiguo al guardameta Mohamed Al Deayea, que disputa su tercer Mundial, pero Camerún envió adelante demasiados atacantes que se estorbaban y pecaban de demasiadas ganas de gol, como lo demuestra que el árbitro les invalidó dos tantos por evidente fuera de juego.
Y los saudíes, a aguantar el chaparrón. Y a hilvanar con tesón algunos contragolpes, como el de Obaid Aldosari a los 9 minutos, que dio un susto a los cameruneses al cabecear un balón largo que salió rozando el poste de Boukar Alioum.
Nawaf Al Temyat, seguramente el mejor árabe, tuvo en sus pies varias oportunidades, tanto en el primero como en el segundo tiempo. En el segundo tiempo el entrenador alemán de Camerún, Winnie Schaeffer, integró en el equipo a su mejor organizador, Salomon Olembe, y el equipo funcionó.
Después del gol, los cameruneses levantaran el pie o que sus rivales apretaron el suyo, ya que los árabes metieron una velocidad superior y llegaron con más facilidad.