Deportes

Camino del libro


Qué rápido transcurrió el mes, pleno de eventos culturales, y literarios en particular, que esperamos hayan sido provechosos para cada uno de los lectores de DíaD y de esta columna. Conmemorando la Feria del Libro, que se inició el miércoles y culmina hoy, hemos repasado algunas características del cuento breve contemporáneo, con el fin de contribuir al mejor aprovechamiento del género, motivando a los lectores para que adquieran e incorporen nuevos textos a sus lecturas preferidas.

Además de comentar los pilares fundamentales que sostienen el género, expusimos algunos de los temas más empleados a la hora de narrar, señalando que estos no parten de una decisión arbitraria del autor, sino que obedecen a instancias propias del momento y el lugar en que nos desenvolvemos.

En tal sentido, el cuento se contrae porque todo en la sociedad de hoy tiende a la miniaturización: es tiempo del correo electrónico en vez de las tradicionales cartas, de la instantaneidad en la información, de lo global en todos los aspectos de la vida, de lo compacto en la tecnología; es hora de lo visual, de lo escueto, de lo simple. Y si bien en apariencia las cosas son más pequeñas, el espectro de sus funciones está lejos de ser así. Tampoco en el cuento brevedad significa simpleza, lo hemos sostenido todo este mes.

 

Otra característica esencial en la narración breve de hoy es la ausencia casi absoluta de descripciones relacionadas con los escenarios o los personajes; estos actúan frente a un telón cuyos paisajes han de ser pintados por el lector, y la única descripción que de ellos tenemos debe ser inferida a partir de sus actuaciones. Esto, obviamente, requiere de un compromiso del receptor de esas historias, compromiso que va equiparado con las destrezas que pueda mostrar en su papel como tal.

Todo eso nos lleva a que, más que conclusiones, el cuento actual deje el desenlace en manos de quien lee, y para esto se pondrá en juego todo un andamiaje narrativo que se valdrá de indicios lingüísticos, aprovechando aquel concepto establecido en materia literaria, según el cual una palabra puede tener múltiples significaciones, siguiendo la intención del narrador y de acuerdo con la percepción del lector.

Todo esto lo podemos apreciar en un famoso minicuento de Carlos Wynter Melo (Panamá, 1971) que gustó mucho por la pluralidad de sus significaciones, cuando lo analizamos en el más reciente seminario “Escriba y publique su libro”, de la profesora Ileana Gólcher:

 

“Cuando llegué a las llanuras del sur, yo era un lobo salvaje. Aullé con perseverancia y gruñí a cuanto ser se me atravesaba en el camino. Pero me trataban con burla: los libros de Zoología aseguraban que no había lobos en las llanuras del sur. Solo me creyeron bajo la forma de fiel y cariñoso perro”.

Sin paisajes ni descripciones explícitas, el tema es muy de hoy: cómo vemos al otro, cómo nos vemos nosotros mismos; también está el asunto de la emigración, de la transculturización. Decida qué significados y significaciones se obtienen de esas “llanuras del sur”, de los adjetivos presentes, y podremos seguir con el comentario. El lector es quien abre el amplio abanico de las interpretaciones; eso sí, lo único que no se permite es parafrasear, diciendo por ejemplo: “este es el cuento de un lobo que va a las llanuras del sur”, porque un cuento literario no es anodino inventario de hechos.

Leer productivamente es una calistenia cerebral que fomenta nuestra aptitud para entender al mundo, para participar en él; ¡y necesitamos más panameños así!


fecha edicion
old id
721393
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América