La importancia de terminar entre los dos mejores equipos luego de la temporada regular, radica en que descansan el primer fin de semana de la postemporada; el primer sembrado juega siempre en casa y el segundo, asegura ser local por lo menos un partido.
Pero los Buccaneers no sólo perdieron el juego del lunes pasado contra los Acereros de Pittsburgh, también dejaron escapar la oportunidad de ser el mejor equipo de la NFC.
Los discípulos de Jon Gruden han mejorado significativamente a la ofensiva, aunque en su ataque todavía se ven limitados. En años anteriores, los Bucaneros solían ser un cuadro sólido por tierra, pero esta temporada han carecido de un corredor poderoso y consistente; de hecho, Michael Pittman en quien Gruden puso sus esperanzas, sólo en uno de los 15 juegos ha superado los 20 acarreos, promedia 3.4 yardas por corrida, y su mejor actuación fue contra Atlanta el 6 de octubre, cuando acumuló 62 yardas (3.3 yds por aca).
Mike Alstott el corredor de poder ha sido el "más consistente" de los dos líderes corredores del equipo, pero también su promedio por acarreo deja mucho que desear (3.8). Otro ejemplo de la falta de productividad del ataque terrestre, son los seis TD y Alstott tiene cinco. Para balancear la ofensiva, Gruden ha instalado los pases cortos de poco riesgo.
Minnesota en Detroit, 1 p.m.
Dallas en Washington, 1 p.m.
Tennessee en Houston, 1 p.m.
Miami en New England, 1 p.m.
Baltimore en Pittsburgh, 1 p.m.
Cincinnati en Buffalo, 1 p.m.
Atlanta en Cleveland, 1 p.m.
Carolina en New Orleans, 1 p.m.
Jacksonville en Indianapolis, 4:05 p.m.
Green Bay en N.Y. Jets, 4:15 p.m.
Seattle en San Diego, 4:15 p.m.
Arizona en Denver, 4:15 p.m.
Tampa Bay en Chicago, 8:30 p.m.