Faltando sólo seis días para las elecciones argentinas, la Alianza opositora parece haberse asegurado la presidencia y ahora tanto esa fuerza como el gobernante peronismo concentran su artillería sobre la crucial provincia de Buenos Aires.
Fernando de la Rúa, candidato de la Alianza y favorito en las encuestas, llamó ayer a la candidata aliancista Graciela Fernández Meijide para gobernar la provincia más populosa y rica del país.
"Le pido a la gente que, si confían en mí para hacer los cambios necesarios (...) le den el voto a Graciela para que trabajemos juntos", dijo de la Rúa en declaraciones radiales.
El también alcalde de la ciudad de Buenos Aires llamó a sus seguidores a que "no se presten al canto de sirenas" del peronismo, que desde hace días insta a los simpatizantes de la Alianza a votar por el candidato oficialista a gobernador de la provincia de Buenos Aires, el vicepresidente Carlos Ruckauf. "La visión mía es que en la provincia vamos a ganar por una diferencia enorme", dijo Duhalde, gobernador de Buenos Aires y candidato presidencial del partido fundado hace más de medio siglo por el general Juan Perón y su legendaria esposa Evita.
Para Fernández Meijide, la focalización de la campaña peronista en la provincia en la que hay nueve millones de los 24 millones de electores del país es una admisión lisa y llana de que dan por perdida la presidencia.
"Buenos Aires es la provincia con más población, la más rica, aún cuando sea muy injusta. Y es en la que se refugió el justicialismo (peronismo), intentando salvar lo que pueda salvar. Creo que ya cree que a nivel nacional no puede", dijo a una radioemisora.
Mientras que a nivel nacional De la Rú aventaja a Duhalde por entre 11 y 19 puntos, en la provincia de Buenos Aires Fernández Meijide y Ruckauf están mucho más equilibrados.
Y aunque casi todas encuestas venían dándole una leve a mediana ventaja a la diputada aliancista, un sondeo de Gallup los mostró el fin de semana igualados en 35 puntos cada uno.
El tema del "corte de boleta" (literalmente cortar la papeleta para votar por el candidato a presidente de un partido y el gobernador de otro) fue instalado la semana pasada por Duhalde, cuando llamó a los simpatizantes de la Alianza de centroizquierda a apoyar a Ruckauf.
Para los analistas, Duhalde apuntaba al votante conservador de la coalición, que podría sentirse incómodo con la postura izquierdista de la diputada. En la Alianza cohabitan lUnión Cívica Radical, un partido de centro con fuertes componentes conservadores (el propio De la Rúa lo es), y el Frepaso, una liga de fuerzas mayormente de izquierda y centro.
La oposición salió inmediatamente a la contraofensiva, afirmando que el llamado de Duhalde al corte de boleta era una claudicación en la lid por la presidencia.
"Es la primera vez en la historia política argentina que un candidato a presidente no pide el voto para sí mismo", ironizó Federico Storani, jefe del bloque de diputados radicales. absolutamente no interpretada por una candidata del Frepaso".
Según los analistas, la fuerte ventaja de De la Rúa se debe a que tras 10 años de peronismo encabezado por el presidente Carlos Menem, la mayoría de la gente está ávida de cambio.
Una alta tasa de desempleo, una serie de escándalos de corrupción que salpicaron a funcionarios del gobierno y la peor recesión en una década cambiaron el humor de mucha gente que antes apoyaba las medidas de estabilidad económica y apertura a los mercados de la administración peronista.
Además, las constantes rencillas Menem-Duhalde causaron una divisoria de aguas y restaron a Duhalde apoyo de buena parte del aparato peronista que sigue leal al presidente, quien, aunque no puede postularse ahora, aspira hacerlo en el 2003.