La feroz batalla por la presidencia de México se "colombianiza" día a día con acusaciones por presuntos nexos con el narcotráfico, cuando faltan poco más de cien días para las elecciones en este país, que es el principal abastecedor de cocaína a Estados Unidos.
El candidato conservador Vicente Fox --que se perfila como el primer serio aspirante a la presidencia luego de 71 años de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional, PRI-- no deja pasar un día sin vincular al oficialista Francisco Labastida, de una forma u otra, con los cárteles de la droga.
El miércoles, en gira proselitista, Fox (que en las encuestas está, en promedio, a cinco puntos detrás de Labastida) dijo que el noroccidental estado de Sinaloa (que gobernó su rival entre 1987 y 1993) "es la cuna del narcotráfico.(...) Ahí se originó todo lo que es narcopolítica".
Más temprano, esta semana, el presidente del Partido Acción Nacional (que postula a Fox), Luis Bravo, había acusado a Labastida de un "pacto con el narcotráfico" en Sinaloa, cuando fue gobernador.
Y para rematarla, la activa campaña de Fox lanzó un spot publicitario que advierte "adiós a la corrupción y la narcopolítica", con música de "Las Golondrinas" la clásica canción ranchera de despedida, ilustrada además con fotografías de líderes del PRI.
Allí aparecen el ex presidente Carlos Salinas (1988-1994, cuyo hermano Raúl es procesado por lavado de dinero y un asesinato político) y Mario Villanueva, ex gobernador de Quintana Roo, (donde esta el balneario de Cancún), prófugo por presuntos vínculos con el cártel de Juárez.
Pero hasta hoy todo parecen ser discursos proselitistas, porque Fox no ha aportado ninguna prueba, y en el partido gobernante se limitan a protestar, rebatir, reclamar que se presenten pruebas a la Procuraduría y amenazar con querellas por calumnias.
La presencia del narcotráfico en la campaña para las presidenciales del 2 de julio se produce en un país con una larga historia de corrupción en distintos niveles públicos y privados y que hoy es el principal abastecedor de cocaína a Estados Unidos.
Una de las pocas líneas de investigación que aún subsisten en el asesinato del candidato presidencial del PRI Luis Colosio, en marzo de 1994, es lo que la Procuraduría denomina "narcopolítica".
De acuerdo con la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA), solamente el cartel de Juárez, del difunto Amado Carrillo, contrabandea a ese país el 55% de la cocaína consumida. Un informe atribuido a la DEA añade que esa banda está dividida en 400 células regionales.