El candidato favorito a las elecciones guatemaltecas de noviembre dijo ayer que la impunidad que cubre a los autores de pasadas masacres y abusos en el país se debe a que éstos son ahora generales.
"(Quienes cometieron las masacres) ahora son generales y no hay quien se atreva tocarlos", dijo Alfonso Portillo, del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), en un desayuno con corresponsales de la prensa extranjera.
Portillo respondió así al ser preguntado sobre las masacres y abusos de los derechos humanos que se atribuyen al general Efraín Ríos Montt, fundador del partido que lo pretende llevar a la presidencia guatemalteca.
Ríos Montt gobernó Guatemala, de facto y con mano dura, entre 1982 y 1983 y grupos de derechos humanos le atribuyen la destrucción de 440 aldeas indígenas durante la campaña "tierra arrasada", que pretendía terminar con la insurgencia marxista.
Un informe dado a conocer en febrero por la Comisión del Esclarecimiento Histórico, de las Naciones Unidas, aseguró que durante el gobierno de Ríos Montt se cometió genocidio contra la población maya. Portillo reconoce que hubo masacres.
"Claro que hubo masacres, eso no se puede ocultar. Y yo no voy a encubrir a nadie. Si alguien tiene pruebas en contra del General (Ríos Mont), que las presente, no me opondré a que lo enjuicien", dijo. "No lo protegería no tengo porqué protegerlo".
No obstante, Portillo asegura que el militar no es responsable de tales hechos.
"Una vez hablé (de las masacres) con el general (Ríos Montt). El me enseñó documentos de la época en los que ordena que se termine con la insurgencia y en donde responsabiliza a los comandantes de zonas y comandos militares de lo que pase", dijo.
Según el candidato presidencial, el problema real es que algunos de esos comandantes "ahora son generales y no hay quien se atreva a tocarlos".
El candidato, un economista de 42 años y quien se ha movido en el universo político guatemalteco de una militancia guerrillera marxista, a una diputación con la Democracia Cristiana y luego a ser el ungido de Ríos Mont en el derechista FRG, ahora se declara social demócrata.
Una encuesta divulgada el 25 de agosto colocó a Portillo en el primer lugar de las preferencias electorales, con 33,3 por ciento, y al oficialista Oscar Berger con 28,8 por ciento. En un lejano tercer lugar figura Alvaro Colom, de la izquierdista Alianza Nueva Nación, con el 5,1 por ciento.
Pero en el FRG, no sólo el máximo líder es quien tiene señalamientos en su contra. El mismo candidato reconoció hace dos semanas haber dado muerte a dos personas en Chilpancingo, en el estado mexicano de Guerrero.
Este tema a enmarcado la campaña proselitista para las elecciones del 7 de noviembre.
Portillo, luego de matar el 22 de agosto de 1982 a Javier Encarnación Cabrera y a Arturo Visoso, fugó y no se presentó ante la justicia mexicana. El caso fue prescrito en 1995.
"(En 1982) en Chilpancingo, todo estaba en mi contra. El Procurador de Justicia era mi adversario político, había guerrilla en Guerrero, todo mundo andaba armado y el sistema de justicia estaba en mi contra", dijo Portillo justificando así el haber sido prófugo de la justicia durante 12 años.
Según el candidato, las muertes de esas dos personas son algo que le pesan en la conciencia y no lo dejan tranquilo.
Los guatemaltecos elegirán en noviembre presidente, vicepresidente, representantes al Congreso y al Parlamento Centroamericano, y 330 alcaldes, en las primeras elecciones después de que en 1996 el gobierno y la guerrilla marxista firmaran un acuerdo de paz.