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Cantos de sirena, gorjeos y salvadores

Si es lo que tiene ser un gurú. Que te crees que todo lo que dices es palabra proveniente directamente de los dioses de la verdad. Y


Mónica Miguel Franco (Antropóloga, escritora y actriz) / Antropóloga, escritora y actriz

Si es lo que tiene ser un gurú. Que te crees que todo lo que dices es palabra proveniente directamente de los dioses de la verdad. Y fíjate tú que a veces los que así se comportan meten la pata de una manera un tanto vergonzosa. En ocasiones nos creemos que el grupito de gente que nos rodea y que nos dice lo guapos, lo listos y lo inteligentes que somos es una muestra científica de toda la sociedad. Y va a ser que no.

Las elecciones pasadas en Venezuela son un claro ejemplo de lo que digo, y de lo alejados de la realidad que están los que supuestamente ‘crean opiniones’ en las redes sociales. Si nos reducimos al mundo virtual podemos pensar que el resultado iba a ser otro muy distinto. ¿Entonces? ¿Qué pasó? Pues que las redes sociales no son la realidad, ni siquiera las encuestas científicas son la realidad. La realidad es lo que pasa cuando se cuentan los votos uno a uno. Y lo cierto es que el voto de un adicto a Twitter vale lo mismo que el de un campesino o un indígena que nunca han tocado un teclado qwerty. Con la diferencia de que en nuestros países hay muchos más de los segundos que de los primeros. Y eso lo saben muy bien los demagogos. Con lo cual, lo normal es que la demagogia gane por goleada.

No estoy hablando de lo que es bueno o malo. No se equivoquen. Estoy hablando de la realidad. Y de la democracia. La democracia es eso. Ganan los que son más. Lo cual no siempre implica que sean más listos o que están más interesados en el bien común. Solo significa que son más. En democracia, la mayoría gana.

Luego podemos despotricar contra la irracionalidad. Podemos gritar y crujir los dientes, podemos, sí. Pero eso no es más que llorar sobre la leche derramada, cuando lo cierto es que los sucesivos gobiernos de uno u otro color que han mantenido a la gente en la ignorancia, porque así eran más fáciles de controlar, son los que al final provocan que el listillo de turno, con un poco de labia, un mucho de locura y sin escrúpulo ninguno, voltee la opinión pública en contra de los que tampoco han hecho nada para mejorar sus condiciones de vida. Así nos luce el pelo.

Porque cuando estás en lo más hondo, comiéndote un cable y sientes que las olas te van a tragar, de nada sirve que desde las pantallitas de un aparato inteligente de última generación te manden trino tras trino diciendo lo malo que va a ser tu futuro si le haces caso al hombre del saco. Tú ya estás bien jodido. Aquí y ahora. Y lo has estado durante mucho tiempo, así que no tienes nada que perder si sigues a los cantos de sirena que te muestran la costa, un refugio donde te ofrecen puerto seguro.

La próxima vez que los gurús piensen que su grupito y su mundo virtual es la realidad completa, deberían restregarse los ojos con fuerza y parpadear para aclarar su visión y darse cuenta de que hay otros mundos además del suyo. Mundos en los que el hambre es una amenaza constante y el miedo no existe porque para tener miedo hay que tener algo que desear proteger. Para esos millones de personas, olvidados, relegados y oprimidos, la vida se reduce a tomar lo que puedas cuando se te pone a mano. Más vale un ‘ten’ que cien ‘te daré’ como dice el cantor.


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844119
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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