La estadounidense Jennifer Capriati, tercera sembrada (N.3), se adjudicó ayer, sábado, el torneo de New Haven (Connecticut) al derrotar en la final a su compatriota y primera favorita del certamen, Lindsay Davenport.
Capriati, que ganó su primer título en casi un año y medio, derrotó a Davenport por 6-2, 4-0 y retiro, ya que la sembrada número uno decidió abandonar el juego en el segundo set por un fuerte dolor en su pie izquierdo, que le hizo renguear.
La campeona había accedido a su tercera final de este año tras eliminar a la francesa Amelie Mauresmo, segunda preclasificada, quien también debió retirarse por problemas estomacales.
Con su victoria, la estadounidense de 27 años se hizo con el cheque de 96.000 dólares y volvió a coronarse en el circuito luego del título obtenido en el Abierto de Australia.
De su lado, Davenport tuvo que afrontar su tercer retiro de la temporada y ahora evaluará su condición sanitaria hacia el Abierto de Estados Unidos, en donde figura como tercera favorita. La cita de New Haven otorga puntos para el circuito de la WTA y está dotada de una bolsa de 625.000 dólares en premios.
El base Carlos Arroyo anotó seis de sus doce puntos en los últimos siete minutos del partido para mantener una ventaja cómoda, a pesar de la oportuna ofensiva de Omar Quintero, para asegurar el pase de Puerto Rico a la segunda ronda al vencer a México por 92-70.
El combinado mexicano mostró coraje, pero no se vio tan organizado como en las victorias frente a Uruguay y Argentina, lo que se combinó a la efectividad de la ofensiva puertorriqueña, aunque sufrió bajones significativos cuando entraba la segunda escuadra del banco.
Islas Vírgenes nunca estuvo cerca de estar cerca ante la selección estadounidense, pues estos dominaron de principio a fin para imponerse por 113-55, una diferencia de 58 puntos que deja de manifiesto el abismo existente entre las dos selecciones.