En los terrenos de su majestad el béisbol, hay cosas que son casi imposible, para un simple mortal a lo largo de su carrera.
Cosas como batear cuatro cuadrangulares en un mismo partido, ligar siete imparables en un mismo choque, lanzar un juego perfecto y uno sin hit ni carreras pueden convertir a ese mortal en una leyenda del béisbol.
De seguro que ni en las grandes ligas, el considerado primer circuito de béisbol mundial, se ven a menudo este tipo de eventos.
El pasado 19 de febrero en el estadio Justino Salinas de La Chorrera, el zurdo venezolano Carlos Álvarez tocó el cielo al poner de rodillas al equipo de Darién, lanzando partido sin hit ni carreras.
Álvarez, un lanzador proveniente de los Bravos de Margarita, de la Liga de Béisbol Profesional de Venezuela, es el serpentinero número 21 en conseguir esta hazaña en la pelota nacional.
En la mañana de ayer, aun con la resaca del éxito, dijo a 10 Deportivo, que “esto es algo que no consigue todos los días, aun estoy que no me lo creo”.
El “vale” sostiene que no se debe menospreciar la hazaña, por haberla logrado ante Darién.
“Ellos (Darién) tenían un bate en la mano, lo mío era lanzar y tratar que no me hicieran daño”.
De manera humilde, Álvarez indicó que todo es parte del trabajo en equipo de Panamá Oeste. “Es un trabajo en conjunto, el no hit, se apoyó en una buena ofensiva y una excelente defensa”.
Histórico
La hazaña de Carlos Álvarez está envuelta en récords y momentos históricos.
El venezolano es el primer jugador foráneo en el béisbol nacional en conseguir un no hit no run.
Además es el primer Vaquero del Oeste en lograr un partido sin carreras.
Los 20 ponches que recetó el tirador lo ponen como el segundo mayor ponchador en un partido. Quedó a uno de empatar al chiricano Alejandro Chávez, quien ponchó a 21 veragüenses el 13 de abril de 1950. Desplazó a Ronaldo Montero, quien también poncho a 20, pero un juego que duró 20 entradas.
Álvarez también es el primer lanzador en conseguir un no “hitter” en su primera salida en un torneo nacional.