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Carlos Fong, el hablador

Lo que hace al contar una historia es volvernos a aquellos días en los cuales nuestros ancestros se reunían alrededor del fuego para escuchar aventuras majestuosas, viajes, amores, visiones del futuro...


Mi abuelita Chela me contaba. Ya les he dicho que su manera de narrar las cosas gozaba de una fascinación mágica. Fue la primera habladora que escuché. Y digo “habladora” en el sentido vargasllosianodel término, un cuentacuentos, alguien que narra. El propio Vargas Llosa cuenta en “El viaje a la ficción” cómo encontró la figura del hablador y terminó escribiendo una novela. La gente que cuenta historias es gente que atrapa.

Carlos Fong es uno de esos tipos fascinantes. Leerle es una cosa, escucharle es viajar, es ver materializado un sueño, una aventura. Lo que hace al contar una historia es volvernos a aquellos días en los cuales nuestros ancestros se reunían alrededor del fuego para escuchar aventuras majestuosas, viajes, amores, visiones del futuro, ardientes versos de amor. Es un arte viejo, ancestral, que aquí en Panamá y en la persona de Carlos Fong perdura.

En cada cita internacional que se da, Panamá no debe faltar y más cuando tenemos tanto talento para exportar.

Este es un oficio que parece poca cosa, las palabras se las lleva el viento pero no se engañen, Ray Bradbury tuvo ya la pesadilla en la que el mundo se quedaba sin libros. En “Fahrenheit 451”, los que salvan a la humanidad sin letras son los narradores orales, esos que memorizaron un libro y se lo contaban al resto. Menos mal que Bradbury se despertó y la barbarie esa ya no estaba allí y que su libro se cierra y aliviados constatamos que no pasó nada. Pero lo que se queda, lo que es cierto, es la necesidad de narradores orales, de “habladores”.

Tengo aquí en casa un libro titulado “Teoría y técnica de la narración oral escénica”, de Francisco Garzón Céspedes. Es genial, lo leí hace años. Ojeándolo dan esta definición de narración oral: “es una conducta expresivo-comunicativa del ser humano transformada en arte, que tiene su origen en la necesidad humana de dialogar, en la práctica tan cercana de la conversación y en el ámbito íntimo que la propicia y la define”. Fíjense, algo básico.

Pero el libro sigue, y suma otro aspecto a la definición, y otro y otro. Al final son tantos aspectos, todos importantes y que en resumen configuran al mismo ser humano en su sencillez y en su necesidad de comunicarse. Carlos Fong, que cuenta tanto y tan bien, es una de esas figuras del panorama cultural a la que haremos bien en considerar y seguir.

Ahora la misión es ir a representar a Panamá en el XXV Festival Internacional de Narración Oral Cuéntalee en México. Y quién mejor que Carlos Fong para ese encuentro. En cada cita internacional que se da, Panamá no debe faltar y más cuando tenemos tanto talento para exportar. Son estas cosas que desde el Estado deben ser respondidas con celeridad y sentido del deber. Panamá no debe faltar a nada.

Como los buenos rockeros, Carlos se ha echado a la carretera, nuestro Charles Bukowski caribeño, para animarnos a participar con él en este reto de ir a México a contar como se cuenta acá. Y tenemos que apoyarle. En las redes sociales tienen los detalles para embarcarse con él en este cuento que seguro tendrá un final feliz.

Cuando Carlos Fong vuelva, nos lo contará todo, seguro, con el toque personal suyo, marca de la casa, habiendo dejado bien alto el nombre de nuestra tierra. Ese cuento bien merece ser vivido para escucharlo luego en boca de nuestro mejor narrador oral, de nuestro mejor “hablador”.

 

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931283
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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