El inglés Paul Casey superó la temperatura gélida, la lluvia y la noche sobre Madrid para poner a salvo su liderato en el Abierto que se disputa en el Club de Campo, un torneo que se quedó sin aspirantes españoles al título para la jornada final.
Casey, líder desde el jueves, firmó el par del campo (71 golpes) cuando casi no se veía la bola por la oscuridad. El inglés acumula 199 impactos y aventaja en cuatro a los australianos Peter Fowler y Nick O"Hern y al escocés Paul Lawrie, quienes acechan al líder con 203 golpes.
La jornada resultó la más comprometida de cuantas se han disputado. Las huellas de pisadas en unos "greenes" blandos, un frío que calaba hasta los huesos, la lluvia vespertina y la falta de luz tras una jornada maratoniana en la que también se pudo terminar la segunda vuelta, se saldaron con raquíticas tarjetas y, de paso, borraron a los españoles del escueto número de aspirantes al título.
Los Generales con mando en plaza de la Armada española reunidos en el Club de Campo cedieron progresivamente ante las adversidades.
Sergio García pasó del juego "galáctico" del jueves a una irregularidad que le llevó a firmar hoy el par (71 golpes). El castellonense, no obstante, se mantiene como el mejor español, en el puesto décimo, pero a una distancia casi insalvable de siete golpes con respecto a Casey.
Sin opciones al triunfo terminaron igualmente José María Olazábal y Miguel Angel Jiménez, el primero sin regularidad y el andaluz sin ver adecuadamente los "greenes". Ambos, que nunca superaron el par, buscarán mañana subir puestos para acudir mejor colocados al Volvo Masters de Valderrama de la próxima semana.
Mientras Casey caminaba sorteando las adversidades con relativa comodidad, y acababa su recorrido casi sin ver la bola por falta de luz, dos madrileños se encargaron de calentar la jornada y dar esperanzas a los muchos aficionados que acudieron al Club de Campo.
Primero fue Ignacio Garrido quien, tras unos primeros once hoyos de resultado excelente, con el broche en forma de "eagle" en un par 4 y desde 90 metros, acabó desesperado tras fallar un "putt" de dos palmos en el hoyo 14 para salvar el par.
"Meter los "putts" cortos, con las tremendas pisadas en los "greenes", era una lotería", se lamentó Garrido.
Agarrotado, acomplejado, nervioso, presionado y agobiado se mostró el aficionado Gonzalo Fernández-Castaño, quien llegó a ser cuarto y que, después, le tembló el pulso en los tres últimos hoyos con sendos "bogeys" consecutivos.
Con ellos acabaron las esperanzas españolas. Casey sigue como el único referente del torneo.