El ministro británico del Interior, Jack Straw, subrayó ayer, que aunque se encuentra "inclinado" a rechazar la extradición a España del general chileno Augusto Pinochet por razones de salud, el caso continúa aún abierto.
En su primera intervención en la Cámara de los Comunes tras anunciarse que, en principio, optará por permitir que Pinochet pueda regresar a Chile, Straw también puso de relieve que el informe médico en el que se ha basado para ello puede no llegar a conocerse nunca públicamente.
Straw, quien hasta ahora se había escudado en su "papel cuasi judicial" para mantener la mayor discreción posible sobre el caso, recordó que ha dado un plazo de siete días a las partes implicadas para que presenten sus argumentos sobre el caso.
Entre las partes invitadas a presentar consideraciones se encuentra la Fiscalía británica, en representación de España; los Gobiernos de Bélgica, Francia y Suiza, que también han solicitado la extradición de Pinochet, y varias organizaciones pro derechos humanos, incluida Amnistía Internacional (AI).
"Sujeto a cualquier consideración que pueda recibir, estoy inclinado a adoptar el punto de vista de que continuar adelante con los procedimientos de extradición actuales no serviría para nada", indicó Straw, quien aseguró que mantendrá una "mente abierta" sobre cualquier alegato que se le quiera presentar.
CONFIDENCIALIDAD DE LOS INFORMES
Acerca de las exigencias de las organizaciones pro derechos humanos para que se les faciliten los informes médicos, Straw indicó que los exámenes clínicos se hallan sujetos al derecho de confidencialidad, que Pinochet "ha optado por ejercer".
Según puso de relieve el ministro, el estado de salud del ex dictador registró un deterioro en particular entre septiembre y octubre del año pasado -cuando al parecer sufrió algunas embolias leves.
Previamente, cuando la pasada primavera emitió una autorización para que prosiguiese el proceso de extradición, las informaciones con las que contaba "no me daban pie a dudar de su estado de salud" ni el general presentó argumentos en este sentido.
No obstante, el 15 de octubre pasado, la Embajada chilena presentó un informe médico en el que se revelaba un "deterioro significativo" de la salud del senador vitalicio.
Las organizaciones pro derechos humanos han expresado su indignación por el hecho de que no se les permita acceder al informe médico sobre Pinochet.
Amnistía Internacional aseguró ayer que está "alarmada porque Jack Straw haya indicado que tomará su decisión sobre la extradición según una evidencia médica que no ha facilitado a todas las partes", dijo Maya Catsanis, portavoz de la organización pro-derechos humanos.
Para la portavoz de Amnistía, "los datos médicos deberían ser materia de supervisión judicial dentro de un proceso transparente en el que la fiscalía tuviera permiso para participar".
FREI: PINOCHET ENFRENTARA JUICIO
En su primera reacción tras el anuncio británico, el presidente chileno Eduardo Frei dijo que Pinochet enfrentará la acción de los tribunales si regresa a Chile al afirmar que "son los tribunales de justicia de nuestro país los que deben pronunciarse frente a las responsabilidades penales que le corresponden".
Pinochet enfrenta en Chile 55 denuncias que lo responsabilizan de asesinatos, torturas y la desaparición de 1.198 opositores al régimen militar que encabezó entre 1973 y 1990.
El nuevo presidente chileno será elegido el próximo domingo, en la segunda vuelta electoral entre el candidato socialista Ricardo Lagos, abanderado del oficialismo, y el líder de la oposición derechista Joaquín Lavín, ex asesor de Pinochet.
PINOCHET SE PREPARA A REGRESAR A CHILE
Pinochet parece estar listo para regresar a Chile, mientras las asociaciones de derechos humanos se apremiaban para manifestar su oposición.
El general de 84 años, que está bajo arresto domiciliario en Gran Bretaña desde hace 15 meses, puede ahora regresar a casa en breves semanas. Se dice que Pinochet está "encantado" con la noticia.
En Santiago y Madrid hay un claro alivio tras el anuncio, que podría representar el fin de meses de desagradables enfrentamientos legales.
Mientras tanto, en París un juez francés pidió que se interrogue a Pinochet en Francia y Bruselas pidió a Straw más detalles sobre el informe médico.
En la que quizás fue una de sus últimas movilizaciones, con pancartas acusadoras, banderas y retratos gigantes de las víctimas, los chilenos de Londres exigieron la publicación de las conclusiones de los médicos.