Cuando Robinson Canó regrese de cumplir su suspensión por dopaje, lo hará con la cabeza en alto y sin sentir vergüenza.
El pelotero de los Marineros de Seattle así lo dejó claro, a la vez que dijo que de momento no le roba el sueño que aquella turbia situación empañe su legado.
"Voy a mantener la cabeza en alto y a ser el mismo hombre que soy. Esto no es algo que me decepcione. Voy a seguir yendo y haciendo lo que hago siempre", manifestó el jugador en declaraciones que regoge mlb.com.
Ese es el enfoque que el pelotero de 35 años debe tomar para seguir adelante. Pero sin dudas, la suspensión lo ha marcado.
"Esto es lo más difícil que he pasado en mi vida, además de la muerte de mi abuelo. El béisbol es todo para mí. Odio incluso sentarme en el dugout y tener un día libre. Estar lejos del juego y no poder animar a mis compañeros de equipo, eso lo hace aún más difícil", agregó.
El segunda base de los Marineros también les dio algunos consejos a sus colegas para que no pasen por esta misma situación.
"Les diría a los muchachos, uno, que deben tener cuidado y asegurarse de cualquier cosa que estén tomando. En segundo lugar, todos cometemos errores. Y tercero, no quiero que ninguno de ellos pase por esta situación".
Con relación a si esta suspensión podría afectar su ingreso al Salón de la Fama, Canó dijo que eso se lo deja a los periodistas.
"Se lo dejo a los escritores y a los fanáticos. Ahora mismo mi objetivo es solo prepararme, ser fuerte y no mi legado", comentó.
Canó regresará de su castigo de 80 partidos (por positivo por furosemida) el próximo 14 de agosto.