Un precio demasiado alto - Un japonés de 29 años fue detenido por la policía cuando intentaba revender en el mercado negro entradas para los partidos del Mundial 2002. El joven hombre había hecho una importante inversión al gastarse 129.000 dólares en 700 entradas para diferentes partidos en estadios de Japón, y, muy organizado él, distribuía volantes delante de las propias boleterías. Pero, tuvo la mala suerte de entregar uno a un policía. Yoshihisa Matsuyama, que así se llama el desaventurado empresario informal, puede ser condenado a un año de prisión acompañado de una multa de un millón de yens, unos 8.000 dólares.
Indudablemente el lenguaje de las manos se impuso como idioma oficial del mundial de Corea del Sur y Japón. Cualquiera hubiera pensado que el inglés sería el medio de comunicación, pero la lengua de Shakespeare se queda en el intento y el lenguaje gestual, acompañado por alguna referencia escrita en japonés o coreano por algún voluntario local, toma la palabra.
Bruno Metsu, el seleccionador francés de Senegal, decidió ver varias veces el partido Inglaterra-Brasil de este viernes. La primera, como simple espectador para disfrutarlo. Después, en tanto que entrenador para diseccionarlo.
Turquía, que enfrenta el sábado a Senegal en cuartos de final del Mundial 2002, ya piensa en la edición 2006 en Alemania. "Aquí hemos sido huéspedes, allá seremos anfitriones", señaló Senol Gunes, el entrenador turco, que sabe de lo que habla porque cuatro millones de sus compatriotas residen en Alemania.
Un periodista estadounidense planteó una pregunta sorprendente al portero de su selección, Brad Friedel, antes del encuentro ante Alemania: "En el deporte en general, los alemanes están muy identificados con los valores guerreros. En el fútbol, esto puede tener alguna influencia?" La respuesta del interpelado lo dejó de una sola pieza: "Para mí es muy difícil hablar de esto. Mi familia es originaria de Múnich!".
"Adoro esa melodía", expresó en forma espontánea un periodista de Moldavia al escuchar el himno italiano, de Verdi. "A mí me gusta más el de Francia", agregó un voluntario surcoreano, que forma parte de las decenas de jóvenes que colaboran con el servicio de los estadios en los que se disputa el Mundial. Hablaba de "La Marsellesa", claro. En una breve encuesta en el centro de prensa de Ulsan, donde más de 500 periodistas se aprestaban a cubrir el partido Alemania-Estados Unidos, los resultados fueron casi parejos para el himno italiano, el inglés, el brasileño y el francés, con una supremacía de este último. Un poco más abajo se disputaron las preferencias el argentino, el alemán y el estadounidense. La duda que quedó flotando en el aire es si las preferencias están vinculadas a criterios estético-musicales o simplemente a los desempeños deportivos... Quizás la clave del misterio se encuentra en "La Marsellesa".
La agencia Pamodzi, encargada del marketing de los "Leones de la Teranga", emprendió "una auténtica cruzada contra la falsificación y piratería de la imagen del equipo nacional", según el diario senegalés Sud Quotidien. Miles de camisetas han sido confeccionadas con las imágenes de los Diouf, Camara, Diao y Fadiga, entre otros, e invadieron el mercado del país africano sin que la Federación Senegalesa de Fútbol cobre el "royalty" correspondiente.
En Sandaga, el más grande mercado del centro de Dakar, los comerciantes ofrecen a "El Hadji Diouf" entre 2.500 y 3.500 francos senegaleses (3,60 a 5,20 dólares). Es el precio que hay que pagar por una camiseta del delantero estrella de los "Leones" o un sombrerito. Esta moda surgió después de que algunas revistas publicaran fotos muy "chics" del "crack" senegalés luciendo un "bob" y lentes de sol. Algo que no debe extrañar en un país en el cual de golpe todo comenzó a confeccionarse con los colores nacionales. Desde bufandas hasta la bisutería. Todo, o casi todo ha sido repintado, lo mismo dan los árboles que una motoneta.
El entrenador holandés de Corea del Sur, Guus Hiddink, se sintió ultrajado por la reacción del club italiano Perugia, que decidió no renovarle el contrato a su delantero surcoreano Ahn Jung-Hwan bajo pretexto de que fue el arma fatal de los asiáticos contra Italia, eliminado con un gol de oro anotado por éste. "Qué pasaría si se le pidiera a Marcel Desailly (despedido del club inglés Chelsea y capitán de la selección francesa) que jugara a menos ante Inglaterra, por ejemplo?", preguntó ofuscado el técnico neerlandés. Menudo ejemplo, puesto que Hiddink por supuesto no ignora que los "Bleus" hicieron todo lo necesario para evitar que su capitán enfrentara este dilema.